
La mayoría de las personas descubre su «talento» temprano en la vida. A veces lo descubrimos como una intuición natural, otras, como una vocación que se va revelando con los años. En mi caso, siempre hubo una conexión profunda con la comunicación, con la palabra, con la imagen; con esa capacidad de transformar una idea en presencia.
Recién graduada de la universidad, entré al mundo de la televisión trabajando para WLTV 23 como reportera de tráfico. Era un universo fascinante: rápido, exigente, lleno de adrenalina y precisión. La televisión tiene una energía particular: enseña disciplina, presencia, ritmo y la importancia de comunicar con claridad en cuestión de segundos.
En esa etapa también trabajé en radio y luego como productora de televisión; fue allí donde realmente descubrí mi «talento». Así fue cuando comencé a disfrutar el construir desde el detrás de cámaras: pensar la historia, cuidar el mensaje, entender el ángulo; elevar una voz, darle forma a una presencia pública.
Con el tiempo, esa intuición se convirtió en una carrera de más de veinte años. Fui construyendo un universo profesional alrededor de ayudar a otros a brillar. Me convertí en publicista, estratega, relacionista pública, editora, creadora de plataformas y narrativas. Aprendí a ver el potencial en otros, a pulirlo, proyectarlo y a convertirlo en algo visible, relevante y memorable.

Tengo que reconocer que disfruto enormemente elevar a otros. Hay una elegancia especial en construir sin necesidad de ocupar siempre el centro. Durante años, ese espacio me ha dado propósito, satisfacción y una profunda plenitud profesional. De hecho, mientras desarrollo mi trabajo en S Revista, también ejerzo mi rol como publicista en nuestra compañía hermana, LMA, desde donde acompaño las carreras de personas brillantes que, además de clientes, se han convertido en amigos.
Pero la vida no siempre nos pide reemplazar una versión por otra; a veces nos invita a ampliarnos. Y eso es precisamente lo que estoy viviendo ahora.
Recientemente, en S Revista lanzamos nuestro canal de YouTube, un proyecto concebido desde el inicio como una extensión natural de la revista impresa y de nuestra plataforma digital. En esta nueva etapa me toca estar frente a la cámara y confieso, con alegría, que estoy disfrutando enormemente la experiencia.
A través de las entrevistas en nuestro show El Círculo, he encontrado una forma de habitar otra parte de mí que siempre estuvo presente: la comunicadora visible, la entrevistadora, la mujer que disfruta conversar, preguntar, opinar y conectar desde su propia voz. No estoy dejando de ser quien construye las historias; simplemente me estoy permitiendo, también, formar parte de ellas.
Quizás la madurez consiste en eso: en entender que no tenemos que escoger una sola versión de nosotras mismas para ser coherentes. Podemos ser la estrategia y la voz, el criterio y la presencia, continuar acompañando a otros a brillar y, al mismo tiempo, permitirnos mostrar nuestra propia luz.
Hoy no siento que estoy comenzando de nuevo: siento que estoy creciendo desde todo lo que ya soy. Cada conversación frente a la cámara trae consigo los años de oficio, intuición y sensibilidad que aprendí detrás de ella.
Y tal vez esa sea, para mí, una de las formas más hermosas de crecer: no vivir fragmentada, no esconder talentos por costumbre y no pedir permiso para ocupar un nuevo espacio dentro de mi propia vida. No se trata de un antes y un después, es cuestión de expansión. No estoy cambiando de piel, estoy habitando más plenamente la mía. Espero que disfruten este nuevo capítulo tanto como yo estoy disfrutando crearlo. El canal de YouTube de S Revista: youtube.com/@slarevista.
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Foto: Bertha M. Moreno


