New York de ficción a Madrid real

¿Qué ocurre cuando la locación de una película –situada en una pronunciada pendiente, en medio de bosques de robles y coníferos típicos del ambiente natural de Woodstock, en las cercanías de las montañas Catskills, que forman parte de los Montes Apalaches, en el sureste del estado de New York–, se encuentra del otro lado del Atlántico? Específicamente en el municipio San Lorenzo del Escorial, que forma parte de la comunidad de Madrid. Allí fue donde Pedro Almodóvar encontró la locación idónea para La habitación de al lado, con Julianne Moore y Tilda Swinton.

Descubre cómo Pedro Almodóvar ha reinventado la geografía cinematográfica en La habitación de al lado, llevando la esencia de Nueva York a un rincón inesperado de Madrid

El universo de su primer largometraje en inglés es también el primero donde la trama se desarrolla en un escenario lejos de la urbe madrileña, característico del director manchego, hijo adoptivo de Madrid. Pero efectivamente buena parte del rodaje ocurrió en la espectacular Casa Szoke –convertida, por su importancia en el desarrollo de la historia, en personaje silente del filme–, ubicada aproximadamente a 50 kilómetros de la capital española, en la ladera sur del Monte Abantos, con vistas de Las Machotas y del Bosque de la Herrería.

El ritmo creado por la geometría quebrada de la casa se integra de forma natural al de la narrativa. Para el rodaje le hicieron ajustes a la vegetación alrededor de la Casa Szoke, cuyo diseño es producto de la empresa arquitectónica Aranguren + Gallegos, construida entre 2018-2002.

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