
El Palm Springs International Film Festival fue un punto de encuentro clave para el cine internacional
Cuando se piensa en festivales capaces de atraer a las grandes estrellas de la alfombra roja, Cannes, Venecia o Toronto suelen ser los primeros en venir a la mente. Pero en el desierto californiano existe un evento que, con elegancia relajada y un calendario estratégicamente perfecto, se ha convertido en uno de los puntos más importantes de la temporada, se trata del Palm Springs International Film Festival, que este año celebró su edición número 37. Realizado a principios de enero, y justo antes de los Golden Globes, los Critics Choice Awards y del cierre de votaciones para los Premios Óscar, Palm Springs funciona como termómetro —y escaparate— para el talento más aplaudido del año.
El festival se ha convertido en una parada inevitable para quienes están en plena conversación de premios y para quienes aman ver el cine celebrado con un aire menos solemne y mucho más cercano.
El corazón del festival late en su gala de premios: una cena de etiqueta celebrada el 3 de enero de 2026 en el Palm Springs Convention Center. Lo distintivo aquí no es solo el glamour, sino la dinámica: las celebridades no quedan aisladas en un área VIP, sino que comparten mesa con los más de 2,400 invitados, entre champagne, una cena de tres tiem- pos y pequeños detalles como los budas de cristal que los asistentes pueden llevarse de recuerdo.
Durante la noche se entregaron doce reconocimientos, presentados por nombres de gran peso. Entre los homenajeados de esta edición destacaron Timothée Chalamet, Leonardo DiCaprio, Kate Hudson, Adam Sandler, Rose Byrne, Miley Cyrus, Amanda Seyfried y Ethan Hawke, además de cineastas vinculados a títulos como Sentimental Value y Hamnet.
Para muchos, ya nominados en otros circuitos, el evento también ofrece un espacio para compartir historias personales, agradecer y ensayar el pulso emocional de un discurso rumbo al Óscar. Uno de los momentos más comentados fue el Breakthrough Performance Award para la actriz australiana Rose Byrne, quien agradeció el reconocimiento por su trabajo en If I Had Legs I’d Kick You, dirigida por Mary Bronstein. Byrne definió la película como «una cinta punk rock sobre la maternidad» y, con humor, comentó que recibir un premio de “revelación” a los 46 años también tenía algo muy punk.






El Spotlight Award fue para Timothée Chalamet, presentado por el director Josh Safdie. El actor agradeció a la comunidad cinematográfica de Palm Springs por su apoyo constante y reflexionó sobre el privilegio de crear en esta generación.
La gala también tuvo un giro especial con la aparición de Jane Fonda, quien entregó el Vanguard Award a Hamnet, honrando a la directora Chloé Zhao y a los actores Jessie Buckley y Paul Mescal. Fonda compartió cuánto la impactó la película, destacando su fuerza emocional más allá de las palabras. Leonardo DiCaprio recibió el Desert Palm Achievement Award. Su mensaje de agradecimiento mantuvo el tono de la noche: el cine como refugio, memoria y arte que merece cuidarse.
Más allá de la gala, el festival proyectó 176 películas de 72 países y territorios, incluyendo 53 estrenos, y presentó conversaciones con figuras clave como Guillermo del Toro y Oscar Isaac antes de Frankenstein, y Ethan Hawke previo a una proyección de Blue Moon.




En Palm Springs, el cine se celebra sin prisa: con calidez, cercanía y una energía que anticipa lo que viene. Una antesala luminosa y sofisticada para la gran carrera de premios del año.
Fotos: Albert L Ortega IG @albertlortega


