Camille Claudel: La intrepidez de movimiento

Camille Claudel. Joven romano, 1882/83-87. El Art Institute of Chicago, mediante el legado de Joseph Winterbotham, compra con fondos provistos por un donante anónimo, Anne Searke Bent, y Delia y David Hilliard

Por lo general, las relaciones amorosas con artistas son complicadas, más aún cuando se trata de un vínculo entre dos artistas: una joven, talentosa, bella y audaz escultora con un reconocido escultor (veinticuatro años) mayor; se conocieron cuando ella contaba dieciocho años. Esta es la síntesis del dilema que define la dinámica personal entre Camille Claudel y August Rodin. Pero no debe ser la definición de Claudel como artista, al igual que la obra de Frida Khalo no se puede definir por su trágica relación con Diego Rivera. Pero en el contexto de la relación y en el momento histórico, Claudel tiene que haber sentido lo que la escultora norteamericana Kiki Smith define como “la ansiedad de la influencia”. No es de extrañar que, en 1905, Claudel le comentara a Eugene Blot, su marchand: “Este miserable arte se adapta mejor a tontos feos y a aquellos con largas barbas que a una mujer bien dotada”.

Camille Claudel. El vals Allioli, alrededor de 1900. Colección privada. Foto cortesía del museo Yves Brayer

A partir del 7 de octubre, el Art Institute of Chicago presenta Camille Claudel, muestra personal de la magnífica escultora, que puede visitarse hasta el 19 de febrero de 2024. Desde Chicago la exhibición viajará al Museo Getty, en Los Ángeles: la única otra institución museística que presentará la muestra en Estados Unidos. Allí estará del 2 de abril al 21 de julio, 2024.

Camille Claudel nació el 8 de diciembre de 1864 en Fère-en-Tardenois, pueblo en el municipio de Aisne, al norte de París. Por el trabajo paterno la familia se mudó repetidamente hasta que en 1891 la madre se instaló en París, mientras tanto el padre continuó su trabajo en las provincias. Desde pequeña se inclinaba por la escultura. No obstante que en Francia a mediados del siglo XIX a las mujeres les permitían recibir clases de dibujo, no podían bocetar modelos desnudos: era considerado “conducta impropia”. Las posibilidades para lograr hacerlo eran limitadas: necesitaban la tutoría de un artista, ir a una academia que aceptara mujeres –quienes debían pagar el doble que los hombres– o participar en un atelier féminin (taller femenino). Fue en ese contexto que August Rodin entró en la vida de Camille Claudel, y de inmediato reconoció su talento como escultora, y quedó prendado de su juvenil belleza.

Camille Claudel. La damita, modelada 1892-93, fundida 1895.. Museo Joseph--Denais, Beaufort-en-Anjou. @Conservación departamental del patrimonio de Maine-et-Loire, Bruno Rousseau / Museo Joseph-Denais, Beaufort-en-Anjou

“Su obra tardía expresa una preocupación
con la condición femenina según su
propia experiencia, equivalente a una autobiografía mediante el arte” – Louis R. Witherell

Rodin la invitó a que formara parte de su taller donde comenzó como asistente. Durante el tiempo que colaboró con Rodin, también trabajaba en sus propias esculturas. La capacidad de Claudel para comunicar un abanico de emociones, desde la angustia hasta la pasión, con magistral control del medio quedó ofuscada bajo la sombra del reconocido artista. Por ello, a pesar de su originalidad muchos catalogaban su obra como “derivativa” del Maestro. Además, no olvidemos que en la Francia de finales de siglo XIX, la escultura era un bastión masculino. Y ahí se posicionó Claudel inyectando su sensual y ondulante presencia.

Camille Claudel. Abandono (detalle), fundida alrededor de 1905. Colección privada

Ese referente persiste, llama la atención que actualmente bajo La suplicante, conmovedora escultura que Claudel modeló en 1898 y fundió en 1905, el Metropolitan Museum of Art describe a la creadora de esa pieza como “la más brillante estudiante de Rodin”. Y, continúa diciendo que el “inolvidable bronce” refleja la consunción por su affair de doce años con Rodin. No encontramos tales descripciones en la obra de Rodin quien se benefició de la cercanía de Claudel, cuya opinión profesional buscaba constantemente; ella —como reflejan el epistolario entre ambos— lo aconsejaba en cuanto a todos sus proyectos. Claudel colaboró con Rodin en obras monumentales como Las puertas del infierno (1880 – 1915) y Los burgueses de Calais (1884 – 1895).

En 1893, Claudel se instaló en un apartamento distante de Rodin para dedicarse a su obra porque como bien expresó Constatin Brancusi, refiriéndose a lo que implicaba trabajar en el estudio de Rodin: “nada crece bajo la sombra de grandes árboles”.

La asociación directa con Rodin y la triste forma como vivió sus últimos 30 años: encerrada en una institución psiquiátrica —donde fue internada sin su consentimiento por su madre, el 10 de marzo de 1913— han afectado su valorización, restándole el lugar que merece como artista.

“Camille Claudel es la única escultora cuya frente brilla con genialidad” -L. R. Witherell

Además de su enorme talento creativo, Claudel tenía amplio conocimiento de las diferentes técnicas y materiales con los cuales experimentó durante el corto tiempo que pudo dedicarle. En 1892 esculpió cuatro versiones en mármol de La Petite Chatelaine (La damita) —pieza muy apreciada por Claude Debussy—, con variaciones en la forma que la pequeña de seis años llevaba el cabello. Y ahuecó una de ellas para iluminarla desde el interior de manera que el mármol adquiriera una superficie totalmente diferente.

Camille Claudel. La suplicante, modelada alrededor de 1898-99, fundida alrededor de 1905. Colección privada. Cortesía de la galería Turner Carroll, Santa Fe

Su habilidad de mostrar la fluidez de los movimientos, el ondulante tempo que impele los cuerpos, la energía y atracción física de los amantes es evidente en el bellísimo y sensual bronce titulado El vals, que Claudel presentó en el Salón Nacional de Beaux Arts en 1898. La pasión que emana de la pieza provocó una respuesta crítica por parte de las autoridades que no permitieron que se presentara al público, por lo que definieron como “violento sentido de la realidad”. Gran parte de su obra se perdió; aunque se sabe que dibujaba frecuentemente, sus bocetos no la sobrevivieron.

Estos son algunos de los principales motivos porque la exhibición Camille Claudel en el Art Institute of Chicago es tan importante. La muestra reúne 60 esculturas con lo cual se puede comprobar el arco creativo de esta artista a quien no se le dedica una exhibición personal en Norteamérica desde hace 35 años. Es interesante que la primera vez que la obra de Claudel se expuso en Estados Unidos fue en el contexto de la Feria Mundial de Chicago en 1893. Sin embargo, solamente encontramos su obra en 7 museos de Estados Unidos. Esperemos que esta exhibición contribuya a enmendar esa incongruencia.

Camille Claudel

Art Institute of Chicago

7 de octubre, 2023 al 19 de febrero, 2024

J. Paul Getty Museum
en el Getty Center, Los ángeles

2 de abril al 21 de julio, 2024

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