
Entre robles y castaños, encontramos a Vicchio, pueblo en el valle de Mugello, la tierra de los Medici, con la cordillera Apenina al norte. Al igual que el Giotto y Andrea del Castagno, allí en 1395 nació Guido di Pietro, quien ya era un artista cuando entre 1419 y 1422 se unió a la Orden de los Predicadores (frailes dominicos).
Adoptó el nombre de Fra Giovanni e ingresó en el convento de San Doménico, en Fiesole. Ejecutando comisiones, principalmente retablos, para conventos desde los cercanos en Florencia, Cortona y Perugia, hasta Brescia en el norte y Roma, al sur. Con esa labor plena de devoción y armonía se estableció y consolidó como el pintor más importante de Florencia, liderazgo que mantuvo el resto de su vida, eclipsando artistas de la talla de Piero della Francesca. Por su disposición piadosa y dedicación a la vida religiosa, lo cual expresaba mediante la pintura, lo llamaron Fra Angelico.
Hasta el 25 de enero se presenta la exhibición Fra Angelico en dos museos: el Palazzo Strozzi y el Museo de San Marco, ambos en Florencia. Esta es la primera exhibición monográfica del artista, exponente del arte florentino del Quattrocento, desde 1955 en Florencia. La muestra ha sido comisariada por Carl Brandon Strehlke, especialista en la obra de Fra Angélico y curador emérito del Museo de Arte de Filadelfia. Entre los dos espacios se presentan 140 piezas de diferentes disciplinas: dibujos, pintura, escultura y manuscritos iluminados. La exhibición cuenta con préstamos de las prin- cipales instituciones museísticas alrededor del mundo, entre ellas el Louvre, de París; el Museo Metropolitano de Arte, en Nueva York; los museos del Vaticano; la Galería Nacional, de Washington; la Pinacoteca, de Múnich y el Rijksmuseum, de Ámsterdam.
Fra Angelico fue el creador de la pala quadrata, el retablo cuadrado o moderno. Además del enorme logro del Museo de San Marco, alrededor de la década de 1440
Según el historiador Giorgio Vasari, contemporáneo de Angelico, el piadoso fraile oraba antes de tomar los pinceles para comenzar a pintar y lloraba cuando pintaba una crucifixión. Ese fraile, calladamente, revolucionó la pintura sacra inyectándole emoción y contemporaneidad al sacarla del Gótico tardío y conducirla al Renacimiento. Empleó la perspectiva lineal en la pintura sacra –utilizando el método matemático desarrollado por Filippo Brunelleschi–, siendo una de las muestras más brillantes y tempranas en la implementación del punto de fuga en ese contexto.

Fra Angelico y el Renacimiento: una mirada a su legado en Florencia
Espiritualidad y naturalismo se enlazan a la perfección en la Anunciación (1443), que pintó como parte del encargo que Cosme de Medici le hizo para que Angelico se encargara de la decoración del convento de San Marcos. La realización de este proyecto masivo que incluye aproximada- mente 50 pinturas, principalmente frescos, se extendió entre 1438 y 1445.
Se estima que pintó el fresco de la Anunciación, su obra más conocida, entre 1440 y 1445. Aquí encontramos una obra de exquisita madurez en la cual predomina el equilibrio dando paso a la confluencia de la luz y espiritualidad. Fra Angelico lo pintó en la pared del corredor norte, sobre la escalera que conduce de la primera planta a las celdas de los monjes. El impacto que produce ese encuentro es inolvidable.
El punto de fuga, donde convergen todas las líneas, con lo cual se acentúa la sensación de profundidad, en esta pintura se encuentra en una pequeña ventana enrejada al centro superior del fresco.
Con el uso de la perspectiva, atrás quedó la pintura plana y unidimensional característica del gótico. Atrás quedaron los elementos ornamentales y los colores brillantes, las elaboradas vestimentas
y los halos dorados circundando las cabezas de la Virgen y el ángel Gabriel que encontramos en tres de las otras cuatro Anunciaciones: (1425/28), parte de la colección del Museo del Prado, Madrid; la de Cortona (1430/36), en el museo diocesano de la ciudad Val di Chiana, y la de San Giovanni Valdarno (1432/35), en el museo de la Basílica de Santa María de la Gracia. La cuarta es parte de la celda número 3 en San Marco, y aunque sigue el estilo de la obra en Cortona, está desnuda de ornamentación y comunica la severidad implícita en el mensaje de Gabriel a María.

Escarnio de Cristo, la Virgen y San Domenico
Circa 1438-1439 Fresco
Florencia, Museo
de San Marco, dormitorio, corredor este, celda 7

Vale la pena notar que Angelico fue el creador de la pala quadrata, el retablo cuadrado o moderno. Además del enorme logro del Museo de San Marco, alrededor de la década de 1440, él realizó obras importantes. Destacan la Coronación de la Virgen (1434/35), parte de la colección del Museo del Louvre desde 1812, y el majestuoso Retablo de San Marcos (1438).
Falleció en Roma, en 1455, y está enterrado en la Basílica de Santa María de Minerva, al igual que Santa Catalina de Siena. Poco después hermanos en su comunidad dominica comenzaron a referirse a él como Pictor Angelicus, lo cual se transformó en Beato Angelico o Fra Angelico. Al beatificarle en 1982, el Papa Juan Pablo II señaló sus pinturas como milagros y el 18 de febrero de 1984, lo declaró patrono universal de los artistas.
Fra Angelico
Hasta el 25 de enero de 2026 Palazzo Strozzi y Museo de San Marco Florencia
Diariamente 10:00 a.m. – 8:00 p.m. Jueves 10:00 a.m. – 11:00 p.m.
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Fotos: cortesía de palazzo strozzo y el museo de san marco


