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Marina Abramović: rompiendo barreras físicas y culturales

Marina Abramović, Limpiando el Espejo, 1995. Performance en el Moderna Museet, Estocolmo 2017. Foto: Åsa Lundén/Moderna Museet

Llamarla vanguardista no se ajusta a la realidad creativa de Marina Abramović durante las últimas cinco décadas. Nació el 30 de noviembre de 1946 en Belgrado —actualmente Serbia, lo que era Yugoeslavia antes de 2006—, donde inicialmente recibió instrucción como pintora en la academia de bellas artes de esa ciudad. A principios de la década de los setenta se estrenó en el campo de la performance y el arte conceptual, haciendo innovaciones en el uso del cuerpo como instrumento expresivo —ella es simultáneamente objeto, sujeto y medio—, probando sus límites y capacidad de resistencia física y mental.

Marina Abramović, La artista está presente, 2020. Performance: 3 meses. El Museo de Arte Moderno, New York. Cortesía de los Archivos de Marina Abramović. © Marina Abramović. Foto: Marco Anelli

Marina Abramović, la exhibición —que puede visitarse hasta el 1ro de enero de 2024— es su primera panorámica en el Reino Unido, y la primera exhibición personal de una artista en los 255 años de la Royal Academy of the Arts (RA). Aunque en 2021 Tracy Emin fue parte de una exhibición en la RA, estaba unida a la obra de Edvard Munch. En esta ocasión, todo el espacio está dedicado a la obra de Abramović; ella contribuyó estrechamente con el montaje en la RA. La muestra incluye fotografías, vídeos, objetos e instalaciones. Por restricciones médicas –hace pocos meses sufrió una embolia pulmonar– no podía volar, viajó de New York a Londres por mar: 7 días a bordo del Queen Mary.

Entre 1975-1988 colaboró con el artista alemán Ulay —Uwe Laysiepen, entonces su pareja— en una serie de performances mediante las cuales también exploraba la dualidad entre los géneros. La pieza inicial se tituló Relation in Space (1976) y la última The Great Walk (1988), en la cual cada uno caminaba desde puntos opuestos de la muralla china. En 2010, Ulay la sorprendió en The Artist is Present en el Museo de Arte Moderno (MOMA, por sus siglas en inglés) de New York; Abramović reaccionó rompiendo a llorar al verlo sentado frente a ella. Ulay falleció en 2020, cinco años después del fallo a su favor en el litigio en el cual él la acusaba de incumplimiento de las estipulaciones del acuerdo que habían hecho en 1999, a los diez años de haber terminado la relación personal y profesional.

Marina Abramović, La corriente, 2017. Vídeo; 1 hora 35 min. Cortesía de los Archivos de Marina Abramović. © Marina Abramović

“El arte no se trata de otra pintura hermosa que juega con el piso del comedor. El arte tiene que ser perturbador, hacer una pregunta, predecir el futuro”

A partir de 1995 inició la etapa en la que se presentaba sola, durante la cual exploró aspectos de su vida familiar, en los Balcanes. En 1997 ganó un León de Oro como artista en la Bienal de Venecia por su instalación Balkan Baroque que consistía en una proyección de tres canales en la que aparecían ella, su madre y padre, y 6,000 libras de huesos de vaca junto a vasijas de cobre con aguas negras.

Marina Abramović, “Imponderabilia, 1977/2023. Performance en vivo por Rowena  Gander y Kieram Corrin Mitchell, 60 minutos. Cortesía de los Archivos de Marina Abramović. © Marina Abramović. Foto © Royal Academy of Arts, Londres / David Parry.”

Entre las cuatro icónicas performances que se presentan destaca Imponderabilia (1977); en la cual colaboraron originalmente Abramović y Ulay. En junio de 1977, para acceder a la performance en la Galería de Arte Moderno de Boloña, en Italia, el público se veía obligado a cruzar entre Abramović y Ulay, de pie desnudos a ambos lados del marco de la puerta de entrada, mirándose fijamente. Así estuvieron durante tres horas antes de que apareciera la policía y clausurara la performance, catalogándola de “obscena”.

En la edición 2023, aquellos que no quieran atravesar el espacio entre las dos personas desnudas, tienen la opción de entrar por otra puerta. Claro, no tendrán la experiencia que se deriva de la activa participación, pero sin dudas, esa decisión de abstenerse a no participar directamente es también una participación. Otro “ajuste” en Londres consiste en que el marco de la puerta se mantiene caldeado para evitar que los artistas sufran de frío.

Esta no es la primera vez que la pieza ha sido alterada para incorporar las sensibilidades actuales. Según cuenta Abramović, para que Imponderabilia se presentara en el MoMA en 2010, el espacio entre las dos figuras se amplió para acomodar el paso de una silla de ruedas. En el contexto actual, se usan artistas de performance —todos adiestrados en el Instituto Marina Abramović—. Los ejercicios del entrenamiento incluyen 6 horas contando granos de arroz o tres horas abriendo lentamente una puerta para cerrarla y volverla a abrir. Ella basa esos métodos en aprendizajes que obtuvo en comunidades tibetanas, chamanes brasileros y aborígenes australianos.

Marina Abramović, Barroco balcánico, 1997. Performance  en la XLVII Bienal de Venecia, junio de 1997; 4 días. Cortesía de los  Archivos de Marina Abramović © Marina Abramović

Tanto Imponderabilia —una exploración de las relaciones humanas—y Naked with Skeleton (2002) se presentarán diariamente. Luminosity (1997) y The House with the Ocean View (2002) se presentan en días escogidos. Luminosity representa un reto a los límites de resistencia física: en 1997, Abramovic estuvo desnuda sentada en el asiento de una bicicleta colgado desde lo alto de una pared durante seis horas; en 2023, el tiempo límite es de 30 minutos por artista.

Marina Abramović. Ulay, Los amantes, Caminata gran  muralla; 90 días, la Gran Muralla china. Cortesía de los Archivos de Marina Abramović. © Marina Abramović/Ulay

La exhibición en Londres abre con Public Participation, que abarca dos de su piezas más importantes, separadas por 36 años: ambas incluyen la participación del público pero de formas diferentes, reflejando una transición en la forma: de la violencia a la quietud. En Rhythm 0 (1974), ella invitaba a que el público le hiciera lo que quisiera usando algunos de los 72 objetos disponibles sobre una mesa; entre ellos tijeras, cuchillo, bolígrafo, creyón de labios, flores, revolver, una bala, hacha, cerillas, clavos pintura azul, etc. Un ejercicio de sometimiento que se extendió durante 6 horas en la galería de Nápoles donde se presentó. No se detuvo hasta hacerse demasiado agresivo cuando un participante le puso el revolver en la mano izquierda apuntándole al corazón. Para entonces la habían desnudado, pintado, cortado y hasta coronado con una corona de clavos. 36 años más tarde, en The Artist is Present (2010) el intercambio es mucho más tranquilo: Durante 3 meses —700 horas— diariamente Abramović, vestida de rojo o blanco, aparecía en el atrio del MoMA sentada frente a una mesa de madera con una silla vacía del lado opuesto. Cualquiera del público podía sentarse en silencio y experimentar el “estar presente, en el momento”.

Marina Abramović. El heróe, 2001. Cortesía de los Archivos de Marina Abramović y la galería Luciana Brito. © Marina Abramović. Foto © Royal Academy of Arts, London / David Parry

“Lo que haces no es importante. Lo verdaderamente importante es el estado mental desde donde lo haces”

Abramović considera que aunque le tememos, el dolor es “un elemento importante de la vida humana”, porque el sufrimiento es esencial para “conocerse a uno mismo”. Le preocupa sentirse tan feliz vis a vis su trabajo “que es tan trágico”. ¿Estaremos ante obras futuras que exploran la felicidad y diversión? Solo el tiempo dirá.

Fotos cortesía de Royal Academy of the Arts

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