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Mark Rothko:La música del color 

Markus Rothkovitz nació en Dvinsk, actual Letonia, el 25 de septiembre de 1903. Era el menor de cuatro hermanos en el seno de una familia hebrea. En 1913 emigró a los Estados Unidos junto a su madre para reunirse con el padre y hermanos en Oregón, donde la familia se instaló inicialmente. 

Para entonces había vivido la segunda ola de los dramáticos progroms, por los que tuvo que estar escondido en la oscuridad durante meses. Esa vivencia le impactó para el resto de su vida, evidente en la semioscuridad que prefería para colgar y exhibir sus obras. 

Lectura y filosofía fueron constantes a lo largo de su vida. Fue un ávido lector de Nietzsche y del teatro de Esquilo, el cual ofrecía un repertorio de contenido mitológico. Era un amante de la música favoreciendo la de Mozart y Schubert. No obstante que estudió arte bajo Max Weber en la Art Students League, se veía a sí mismo como un autodidacta. No obstante que obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Yale, donde exploró diferentes disciplinas, no se graduó. En 1938 se hizo ciudadano norteamericano y cambió su nombre por el de Mark Rothko. 

“Sólo me interesa expresar las emociones humanas básicas”, dijo en 1957. Las reacciones de muchos de los que ven sus pinturas confirman que lo logró. La musicalidad de los monocromáticos rectángulos de bordes porosos flotando sobre grandes campos de color produce asombro y emoción. “No me interesa el color, me interesa pintar la luz”, dijo en una ocasión. Expresaba indignación cuando lo alababan por la sensualidad y el color, ya que él veía sus pinturas como una lucha entre las fuerzas opuestas que reflejan la esencia de los conflictos inherentes en el mundo moderno. Para lograrlo creó una nueva forma de pintar. 

Rothko es uno de los máximos exponentes del expresionismo abstracto en el mundo, y esta maravillosa exhibición, que se presenta a media luz en la parisina Fundación Louis Vuitton, es la primera retrospectiva del pintor en Francia desde 1999 

Comisariada por Suzanne Pagé y Christopher Rothko, hijo del pintor —quien contaba 7 años cuando falleció su padre—, la muestra Mark Rothko, que se presenta a media luz en la parisina Fundación Louis Vuitton, situada en el espectacular edificio creado por Frank Gehry, con vistas al hermoso Bosque de Boloña. La muestra que puede visitarse hasta el 2 de abril, abre con el raro Autorretrato, de 1936, y oníricos paisajes urbanos figurativos procedentes de principios de los Cuarenta, los que reflejan influencia surrealista. Ese estilo da paso a las cromáticas Multiformas, primera etapa en su exploración del expresionismo abstracto. Seguidamente llegan los planos binarios con los rojos, amarillos y naranja (No.21, 1949), progresivamente decantándose hasta los marrones, grises y negros de las etapas finales.

Rothko, junto a Jackson Pollock, Willem de Kooning y Robert Motherwell, fue el máximo exponente del expresionismo abstracto que originó en New York, de ahí que ese movimiento que comienza en la década de 1940 sea conocido como la Escuela de New York.

Tras años de planificación, la retrospectiva —primera del pintor en Francia desde 1999 cuando la propia Pagé llevó su obra al Museo de la Ciudad de París, en cuyo momento el interés por Rothko aún no se había disparado, exigiendo astronómicas cantidades en subasta— presenta 115 obras instaladas en 10 salas, procedentes de colecciones públicas y privadas. La muestra concluye en la sala 11 con Cathedral (1969-70) parte de la serie Negro y gris, que aparece en la última sala junto a dos esculturas de Alberto Giacometti. La instalación parece conectarlos al minimalismo, estilo que también define la música del compositor Max Richter, creada para acompañar la exhibición.

Entre los préstamos, destacan los de la National Gallery of Art y la Phillips Collection, ambas en Washington, D.C., el museo Tate de Londres, así como la familia Rothko. Uno de los préstamos más importantes consiste en los Murales Seagram, serie que Rothko pintó inicialmente bajo un encargo en 1958 para el restaurante Four Seasons en el edificio Seagram diseñado por Ludwig Mies van der Rohe y Philip Johnson. Él nunca entregó las pinturas porque tras visitar el espacio, concluyó que el entorno “frívolo y burgués” no era el adecuado para ellas. Una década más tarde, en 1969, seleccionó nueve de los paneles, los cuales donó al museo Tate Modern, de Londres. Johnson también diseñó la Capilla Rothko, en Houston, construida por John y Dominique Meuil, coleccionistas franceses situados en Texas, para la cual Rothko pintó una serie de murales llamados Blackforms. Actualmente la capilla cuenta con el auspicio de la LVMH.

El 25 de febrero de 1970, tras haber sufrido un aneurisma, Rothko se suicidó en el taller de Manhattan donde acostumbraba a pintar sus enormes telas, escuchando a Mozart e inspirado por el pensamiento trágico nietzscheano, que al igual que las sombras nunca le abandonaron. Contaba 66 años. 

“Una pintura no es un retrato de una experiencia. Es una experiencia” 

Fotos cortesía de la Fundación Louis Vuitton

Fundación Louis Vuitton

8, Avenue du Mahatma Gandhi, Bois de Boulogne, 75116 Paris.

Lunes, miércoles y jueves: 11 a.m. – 8 p.m. Viernes: 11 a.m. – 9 p.m.
(excepto el primer viernes de cada mes: cierra 11 p.m.

Sábado y domingo: 10 a.m. – 8 p.m.

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