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Vermeer en el Rijksmuseum: Maravilla de luz y color en la cotidianidad

Su obra nos presenta un universo compuesto principalmente por interiores en los que predominan las mujeres, la quietud, la luz, el color, las ventanas –como proyector de la luz–, y las perlas. Escenas cotidianas de callada intimidad: una joven lee una carta junto a una ventana mientras otra teje un encaje; una vierte leche en un cuenco; una mujer encinta tasa perlas con una balanza. Y así sucesivamente.

Los pocos exteriores muestran una ciudad tranquila que, como en toda su obra, nos deja con preguntas sin respuestas: un misterio, otro elemento clave en Vermeer. Además, contrario a muchos pintores barrocos con dramáticos paisajes, los de Vermeer reflejan serenidad. La pequeña calle –una de las cuatro piezas pertenecientes al Rijksmuseum– y Vista de Delft –préstamo del museo Mauritshuis, en La Haya– claramente muestran quietud.

Todo indica que Johannes Vermeer, maestro de la Edad de Oro de la pintura holandesa, ha sido y es un enigma. Dado lo poco que se sabía de él en el siglo XIX, el historiador de arte francés Théophile Thor lo apodó la Esfinge de Delft. El pintor lo continúa siendo por la reducida información que de él tenemos. Sabemos que nació en 1632 y murió en 1675, en la misma ciudad donde vivió y pintó durante dos décadas produciendo un limitado e inexacto número de óleos, se estima que 37 han sobrevivido. En 1653 contrajo matrimonio con Catharina Bolene –la hija de una adinerada católica divorciada–, con quien tuvo 15 hijos, 11 de ellos le sobrevivieron. Aunque creció en un hogar calvinista, antes de casarse adoptó el catolicismo.

Recientes investigaciones indican que el catolicismo influyó grandemente no solo en su hogar sino también en su obra. A través de la Orden de Jesús en Delft aprendió el uso de la cámara oscura lo que contribuyó a su magistral manejo de la luz.

Por largo tiempo se ha creído que fue el coleccionista Pieter van Ruijven quien adquirió gran parte de la producción de Vermeer –aproximadamente 20 óleos–. Pero según han explicado los comisarios de esta exhibición, en realidad fue Maria de Knuijt, la esposa de van Ruijven quien en 1657 comenzó a adquirir sus óleos. Es interesante apuntar que esa fecha coincide con el cambio en el contenido de su obra: yendo de temas religiosos y mitológicos a los íntimos interiores donde vemos mujeres en quehaceres cotidianos. ¿Influyeron de Knuijt y van Ruijven en que Vermeer continuara explorando los íntimos temas por los que es conocido?

Gracias a la venta de sus pinturas, Vermeer pudo mantener a su familia. Pero para principios de la década de 1670 la economía holandesa sufrió un bajón, motivo por el que él murió económicamente empobrecido.

Vermeer es la exhibición más extensa de su obra –con 28 de los 37 óleos conocidos– y la primera retrospectiva del pintor en la historia del Rijksmuseum. 14 de las 28 obras en la exhibición pertenecieron a María de Knuijt. Además de las pinturas en la colección del Rijksmuseum, la muestra –que puede visitarse hasta el 4 de junio– cuenta con préstamos de 14 instituciones museísticas y colecciones privadas procedentes de 7 países alrededor del mundo. Entre los préstamos destacan las tres obras –Dama y sirvienta; Militar y muchacha riendo y La lección de música interrumpida– pertenecientes a la neoyorquina Colección Frick que no acostumbra a prestar sus Vermeer.

Desde 1995-1996 no se presenta una panorámica de su obra. Entonces la Galería Nacional de Arte, en Washington D.C. y el museo Mauritshuis, en La Haya, montaron la primera exhibición retrospectiva de Vermeer, en la cual presentaron 21 óleos. Fue un éxito histórico seguido por la publicación de La joven de la perla, la novela que Tracy Chevalier publicó en 1999, y en 2003 la adaptación de la novela fue llevada al cine con Scarlett Johansson interpretando a “la joven” y Colin Firth, en el papel de un muy atractivo Vermeer. Entre la exhibición en DC y La Haya, la publicación de la novela y el lanzamiento de la película, el interés por Vermeer se disparó. De repente, llegaban multitudes al Mauritshuis, hogar de La joven de la perla (actualmente en préstamo al Rijksmuseum hasta el 30 de marzo cuando regresa a La Haya).

Durante estas décadas los adelantos tecnológicos han permitido poder analizar más a fondo algunas de las pinturas mediante lo cual se han descubierto elementos que no aparecen en algunas obras terminadas. El Rijksmuseum en colaboración con el Mauritshuis presentarán un simposio de dos días en marzo enfocado a la investigación técnica e historia del arte.

Uno se pregunta, si la exhibición en 1995-96 desató un inusitado interés por la obra de Vermeer, ¿qué podemos esperar a partir de esta muestra en Amsterdam?

Verneer en el Rijksmuseum

Dirección: Museumstraat , 1071 XX Amsterdam

Teléfono: +31 (0) 20 6747 000

Hasta el 4 de junio

Horario:

Lunes – miércoles 9 a.m. – 6 p.m.

Jueves – sábado 9 a.m. – 10 p.m.

Los boletos de entrada se pueden adquirir
accediendo al sitio web

Fotos cortesía del Rijksmuseum

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