El estrés: un viaje de gratitud y superación

Debo admitir que en la etapa profesional en la que me encuentro, mi vida es una vorágine constante. A veces, las horas del día parecen insuficientes para cumplir con todos mis deberes profesionales, para atender a mi familia y dedicarme unos minutos a respirar y meditar, actividades que para mí son tan esenciales como el agua y la comida.

En cada aspecto de mi vida, me esfuerzo por estar completamente presente, pero tengo la tendencia a quejarme con las personas más cercanas sobre lo abrumada que me siento. Luego, al reflexionar, me doy cuenta de cuánto debo agradecer a Dios y al universo por estar tan ocupada.

Hace unos días mi socia Lucy, me hizo una observación que me dejó reflexionando. Según ella, a pesar de que me quejo constantemente de la vorágine que es mi vida, en realidad estoy disfrutando la adrenalina que todo este estrés me proporciona. Su valoración me hizo dudar: ¿Será cierto?

Pensando en su observación, recordé vívidamente mis inicios en el periodismo trabajando en el assignment desk del noticiero local de Univision 23 en Miami. Cada día era una odisea para llegar al noticiero de las 11 de la noche con un show completo. Teníamos que asegurarnos de que ninguna noticia relevante se nos escapara, que todo el equipo estuviera en el lugar correcto a la hora exacta y que contáramos con los recursos necesarios para salir al aire puntualmente a las 11. La adrenalina que generaba aquel ritmo frenético era verdaderamente extraordinaria.

Actualmente, me doy cuenta de cuánto me emocionaba aquel ambiente cargado de urgencia y presión. A lo largo de los años, he sustituido esa chispa de adrenalina por el trabajo mensual que realizamos para publicar S Revista cada primero de mes. Pareciera que necesito esa presión constante de los deadlines para sacar adelante un proyecto.

No puedo dejar de pensar en la satisfacción que siento al ver el producto final de nuestro trabajo en S Revista. Cada edición es un reflejo del esfuerzo, la dedicación y el amor que le ponemos a nuestro trabajo. Cada artículo, cada fotografía y cada detalle es una pieza de un rompecabezas que hemos construido con esmero. Es en esos momentos, cuando veo la revista completa y recibo comentarios positivos de nuestros lectores, me doy cuenta de que todo el estrés y la presión valen la pena. Es un recordatorio de que estoy haciendo lo que amo y de que tengo la oportunidad de impactar la vida de las personas a través de mi trabajo.

Siento que eso es lo que me llena y «le da vida» a mi vida. Mirándolo desde esa perspectiva, considero que mi condición actual es más una bendición que un problema. Estoy enormemente agradecida por la oportunidad de estar tan involucrada en lo que amo y de poder contribuir a la comunidad por medio de mi trabajo.

La vida profesional puede ser un viaje lleno de altibajos, pero siento que es en esos momentos de alta presión y exigencia donde encontramos nuestro verdadero propósito y pasión. Es en esos instantes donde realmente nos desafiamos y crecemos. A veces, necesitamos detenernos y reflexionar sobre lo afortunados que somos por tener la posibilidad de vivir una vida tan plena y enriquecedora, a pesar del estrés y la locura que puedan venir con ella. Y ustedes, ¿cómo manejan el estrés y la presión en sus vidas profesionales? Los invito a compartir sus experiencias y reflexiones a través de nuestra cuenta de Instagram @slarevista. ¡Los leo en las redes!

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