Las cuatro patas de una relación saludable 

Middle aged couple having breakfast at kitchen bench

El Kama Sutra es un tratado completo sobre las bases de la unión erótica y amorosa, que ha ayudado a muchas parejas a disfrutar más del sexo. Sin embargo, en esta ocasión no me refiero a una posición sexual cuando hago referencia a las cuatro patas.

El amor y las relaciones que creamos con otras personas le dan sentido a nuestra existencia. Por desgracia no bastan para que podamos conectar con el bienestar y el equilibrio en la vida, al contrario, y para muchas personas; son una fuente de sufrimiento.

De niños aprendimos a ser pareja a través de nuestros modelos parentales imperfectos y del imaginario colectivo del amor; un sentimiento idealizado por escritores, músicos y cineastas. Desde allí y desde nuestras carencias nos enamoramos con locura de alguien que en apariencia nos dará todo aquello que en el pasado nos faltó: afecto, aceptación, atención o amor. De esa “falta” surge la “necesidad” de que mi pareja venga a llenar el hueco de aquello de lo que carezco. Por más que lo exija el otro no es responsable de llenar ese vacío.

¿Quién soy, a dónde voy, y con quién?

Cuando el enamoramiento pasa y llega el momento de construir una relación amorosa sana; algunos se separan y buscan una vez más el rush del inicio, otros eligen quedarse a pesar de estar en medio del caos (es adictivo), y cada vez más personas deciden trabajar en ellas mismos y en crecer las patas que sostienen la conexión de pareja. Más allá de la fortuna de ser amado está el trabajo personal y en equipo. ¡No es una cuestión mágica, implica trabajo!

La relación de pareja sana está montada sobre cuatro áreas básicas que varían en tamaño y solidez con la finalidad de mostrarnos nuestras fortalezas y debilidades 

Hay dos elementos básicos para tener éxito en una relación:

  • Saber quién soy yo y; 
  • Hacia dónde voy.

Parece sencillo, no lo es. Es difícil estar contento contigo mismo, sentirte suficiente, aceptar tus debilidades y fortalezas, y por añadidura encontrar tu propia ruta de vida.

¿Cuántas veces has elegido a alguien que te acompañe en el camino sin saber quién eres y hacia dónde vas? Reflexiona sobre este punto, es trascendental. No soy fan de los consejos, mas te puedo asegurar que estamos hechos para el amor, el problema está en que nos enseñan a buscarlo fuera de nosotros, a llenar la copa del otro antes de haber llenado la propia. ¡Satisface tus necesidades primero!

4 Patas de la Relación 

1. Confianza

No somos confiables porque lo juremos, prometamos y lo digamos mil veces, la confianza se construye con nuestros actos, el amor también.

El contexto de la confianza es amplio, abarca desde la seguridad, la certidumbre, la tranquilidad, hasta la esperanza que tenemos en referencia a otro individuo o situación. Respecto al vínculo engloba valores e ideas con un significado personal. Cuando pregunto a mis pacientes: ¿Qué significa para ti confiar en esta persona? Las respuestas en general se orientan hacia:

  • La Verdad Sobre La Mentira
  • La Fidelidad Sobre La Infidelidad
  • La Seguridad Sobre La Inseguridad Y;
  • El cumplimiento de las promesas incumplidas.

Honestidad, entendimiento y libertad son conceptos muy relacionados con ella. Para ti puede significar esto y más, lo que sí he constatado es que una vez rota es muy difícil volver a edificarla, por lo menos con la misma persona. Podemos “creer” que esa persona va a ser confiable, ya que nos promete que no habrá más mentiras o no más infidelidades, que esta vez sí va a cambiar. Y a pesar de esas promesas, nuestra seguridad se tambalea y en el fondo lo sabemos, aunque nos hagamos de la vista gorda. Aquí caemos en el juego de la constatación, que es jugar al detective para comprobar que nuestro objeto de amor es confiable y no miente o engaña. ¡Y falta agregar al cuadro que puede desatarse una ola de celos tipo tsunami que lejos de colaborar va a arrasar con lo poco o mucho que quedaba! 

2. Atracción

No creo que puedas negar que la atracción es uno de los sentimientos más poderosos que existen. ¿Cómo formar una pareja si este ingrediente no existe? Podremos tener una amistad o ser

compañeros, pero lo más atractivo de la relación está aquí. Sí, ¡lo físico sí importa! Va desde lo sexual hasta el sentirnos cómodos con la compañía del otro. Es el magnetismo que existe entre dos individuos que proviene desde el alma, por tu personalidad, o desde el exterior, por tu físico, independientemente de si eres una belleza o no, porque este poder sensual interno viene de distintas fuentes: de tus pensamientos, de tu energía sexual y de tus sentimientos. Va más allá de lo sexual, se orienta también a la admiración de lo que el otro es o hace.

3. Plan de vida y trabajo en equipo

Hace un tiempo, en redes sociales, circuló un artículo que decía “No te cases enamorado”, me dejó reflexionando porque caí en la cuenta de que contiene una parte de verdad: el amor necesita más elementos, no basta con estar enamorado. Sería muy sencillo y cómodo formar pareja por el solo hecho de tener buena química y así tener éxito. No funciona así, no basta de ninguna manera, y esto se los repito mucho a mis pacientes jóvenes. No es suficiente “sentirnos en el cielo, perdidos el uno el otro”. Cuando este enamoramiento pasa, habrá de construirse un amor sólido, comprometido y real. Transitaremos por noches oscuras, pero si tenemos un plan de vida y confiamos el uno en el otro, podremos atravesar las dificultades.

El plan de vida común y el plan personal de cada uno son la pata que define hacia dónde vamos juntos. Para llegar ahí se necesita hacerlo en equipo. He conocido parejas cuyos planes personales son totalmente incompatibles con su plan de vida común.

4. Amor

No me cabe la menor duda de que el ser humano se realiza en la certeza de que es capaz de amar y ser amado de manera real y comprometida. Y digo real y comprometida porque no me refiero al amor sufrido sino al amor recíproco, trascendental y solidario.

El amor no es ni una tragedia griega ni miel sobre hojuelas, es un sentimiento. Y definir sentimientos no es sencillo; cada persona los vive diferente. De lo que si estoy segura es de que no es eterno ni exclusivo hacia una sola persona durante toda nuestra vida.

Jorge Bucay en una conferencia expresó simple y sencillamente:

“El amor al que debemos abrirnos es el amor de nuestro día a día, el sentimiento posible y cotidiano al que nos referimos cuando sentimos que queremos mucho a alguien. Para mí, el amor es la decisión sincera de crear para la persona amada un espacio de libertad tan amplio, tan amplio como para que ella pueda elegir hacer con su vida, con sus sentimientos y con su cuerpo lo que desee. Aun cuando su decisión no me guste, aun cuando su elección no me incluya”. Estoy totalmente segura de que esta definición no se parece a la del amor caótico, tóxico o doloroso. Las posibilidades son amplias y tú tienes la capacidad de encontrarlas. 

La Dra. Ana Goffin es psicoterapeuta con varias especialidades , Maestra en salud mental y escritora de ensayo y novela. Para más información visite su página web www.anagoffin.com 

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