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La última palabra: Mindfulness un súper poder

En estos últimos meses, me he visto inmersa en proyectos diversos y significativos, más allá de lo habitual. Estos, además de demandar mi completa atención y creatividad, me han llevado a reevaluar mis prioridades.

A pesar de la abrumadora responsabilidad y la carga de trabajo actual, algo fascinante ha sucedido: cuanto más abrumada me siento, más clara está mi mente a la hora de tomar decisiones y resolver asuntos. La situación actual me ha “obligado” a vivir literalmente en el aquí y ahora, prestando atención plena a cada instante. Mis colegas, familiares y amigos se sorprenden de mi capacidad para manejar “multitareas”. Incluso, me han elogiado por llevar a cabo proyectos y responsabilidades simultáneos: desde las tareas familiares hasta la firma de consultoría y comunicaciones, pasando por el trabajo editorial en la revista. ¿Cuál es mi superpoder, te preguntas? Mindfulness.

En lugar de hacer malabares con múltiples tareas a la vez, me veo obligada a entregarme por completo y hacer cada tarea o proyecto en total plenitud, como si fuera lo único en mi agitada agenda diaria. Esto también lo estoy aplicando a mi vida personal, una tarea que me está brindando grandes beneficios.

En el vertiginoso ritmo de la vida moderna, encontrar momentos de paz y claridad mental puede ser un desafío constante. Es por eso que, durante más de 10 años, he practicado el mindfulness, una forma de meditación que implica prestar atención intencionadamente al momento presente, sin juzgar las condiciones o las personas involucradas. Recientemente completé un programa de ocho semanas de Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena (MBSR por sus siglas en Inglés), que incluyó un retiro silencioso de un día. Estos recursos me han proporcionado la fuerza necesaria para rendir al más alto nivel, estar presente y participar activamente en mi vida.

El profesor emérito Jon Kabat-Zinn, fundador y exdirector de la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, un pionero en este campo, ha demostrado a través de sus investigaciones, que el mindfulness no es solo una práctica espiritual, sino también una herramienta valiosa para mejorar tanto los síntomas físicos como los psicológicos, así como para fomentar cambios positivos en la salud, actitudes y comportamientos.

La atención plena va más allá de ser una moda pasajera; es una forma de vida que puede mejorar significativamente el bienestar general. Al incrementar nuestra capacidad de atención plena, cultivamos actitudes que contribuyen a una vida satisfactoria. Estar consciente facilita disfrutar de los placeres de la vida a medida que ocurren, nos ayuda a involucrarnos completamente en las actividades diarias y crea una mayor capacidad para enfrentar eventos adversos.

Al centrarnos en el momento presente, muchos practicantes encuentran que son menos propensos a obsesionarse con preocupaciones sobre el futuro o arrepentimientos del pasado. Están menos preocupados por el éxito y la autoestima, y tienen una mejor capacidad para formar conexiones profundas con los demás. Si el bienestar no es suficiente incentivo, los científicos han descubierto que las técnicas de mindfulness mejoran la salud física de diversas maneras. Puede ayudar a aliviar el estrés, tratar enfermedades cardíacas, reducir la presión arterial, mitigar el dolor crónico, mejorar el sueño y aliviar problemas gastrointestinales. Integrar el mindfulness en la vida cotidiana no solo promueve la calma mental, sino que también contribuye a un cuerpo más sano y resistente.

Para mí, la atención plena se ha convertido en un modo de vida fundamental. En estos últimos meses he encontrado en la atención plena un aliado invaluable el cual recomiendo a todas las personas que me dan la oportunidad de contarles sobre mi súper poder. En el vértigo de la vida moderna, donde cada día presenta nuevos retos, esta práctica ha sido mi ancla. En lugar de sucumbir al estrés y la multitarea frenética, he descubierto la fuerza en la serenidad del momento presente. Esta práctica no solo ha mejorado mi capacidad para lidiar con la complejidad, sino que también ha enriquecido mi bienestar físico y mental. El recordar que solo tenemos una vida para vivir, nos impulsa a abrazar cada instante con plenitud y aprovechar al máximo este superpoder: la atención plena. Así, al cultivar conscientemente este enfoque, no solo mejoramos nuestra calidad de vida, sino que también contribuimos a un mundo más equilibrado.

El mindfulness no es solo una herramienta en mi caja de recursos; es el hilo conductor que teje la trama de mi existencia. Te invito a explorar esta práctica, descubrir tu propio superpoder y, juntos, crear una vida llena de conexión genuina. La atención plena no solo es una elección, sino una puerta abierta a la plenitud de la experiencia humana. 

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