Lujo sustentable a orillas del Caribe: The Ritz-Carlton Reserve en Dorado Beach, Puerto Rico

Desde sus inicios y fundación a principios del siglo XX y su posterior fusión con Marriott International, la cadena de hoteles Ritz-Carlton se ha consagrado como sinónimo del confort de lujo con más de cien sedes a lo largo del planeta en las urbes más icónicas. Cada uno cuenta con un ambiente único que le brinda una experiencia inigualable y exclusiva a cada huésped.

El Ritz-Carlton Reserve en Dorado Beach, Puerto Rico no es la excepción. Fue construido en la década de los 50 sobre una antigua finca de Laurance Rockefeller, pionero en integrar conservación ambiental con hospitalidad de alto nivel. El diseño del resort respeta la vegetación tropical autóctona y sus infinitas playas de arena blanca.

Ubicado en la costa norte de la isla, estratégicamente frente al mar Caribe, desde sus majestuosas edificaciones con pisos resplandecientes de mármol pulido —que no superan la altura de las palmeras por respeto al entorno natural— se pueden contemplar las más hermosas panorámicas del océano.

Enclavado en la costa norte de Puerto Rico este elegante resort ofrece una experiencia íntima, donde el bienestar, la sostenibilidad y la conexión con la naturaleza se entrelazan en perfecta armonía

Más que confort elevado, ofrece lujo emocional y sensorial: conexión con la naturaleza, privacidad absoluta y experiencias que dejan huella. Con esta propuesta, presenta un hotel que no solo es un destino turístico sin precedente, sino el lugar ideal para un retiro de la cotidianidad y el estrés.

Este imponente complejo turístico se caracteriza por ser íntimo y por su suntuosidad al mismo tiempo, pensado y diseñado para los huéspedes más exigentes que desean emprender un viaje de autodescubrimiento en medio de la majestuosa flora puertorriqueña.

El Reserve, rodeado de arrecifes, bosques tropicales y sitios arqueológicos taínos, ofrece una experiencia paradisíaca a la orilla de la costa que cultiva un vínculo consciente con la naturaleza. El resort ofrece a sus huéspedes una estadía de primera, pero de forma consciente, conectándose con el entorno ecológico y aprendiendo a protegerlo.

Su spa santuario de cinco estrellas Forbes, ubicado en medio de un campo de piñas, combina tradiciones indígenas con terapias botánicas donde los tratamientos al aire libre —entre jardines y árboles centenarios— y los rituales holísticos con ingredientes naturales como coco, café y flor de maga honran la filosofía de armonía con la naturaleza que propician momentos para la introspección y el renacer emocional. Cada tratamiento es una experiencia holística que equilibra cuerpo, mente y espíritu.

El resort dispone de 96 habitaciones y residencias exclusivas ubicadas frente al mar con frescas terrazas privadas, todas decoradas con obras de arte locales y detalles artesanales que crean una atmósfera de sofisticación y serenidad. En esta misma onda, están dotadas de la más novedosa tecnología discreta pensada en no interrumpir la paz y el relax de los huéspedes.

En este majestuoso complejo turístico se pueden realizar un sinfín de actividades, desde snorkel entre arrecifes de coral hasta jugar golf en campos diseñados por Robert Trent Jones Jr. Cada actividad está pensada y planificada para conectar al viajero con la belleza natural y cultural de la isla.

A medida que fueron pasando los años, la cadena hotelera mantuvo el pensamiento ecológico y el respeto a la naturaleza, priorizando los escenarios verdes en lugar de la infraestructura. Por ello, se enorgullece de sus medidas eco-friendly entre las que destacan el uso de bicicletas eléctricas a disposición de los clientes para trasladarse a lo largo de la reserva y otras medidas de turismo sustentable.

Los huéspedes son alentados a compartir con otros invitados, a la vez que aprenden sobre tradiciones locales y conocen el hábitat, especialmente sobre el coquí, el animal típico de Puerto Rico que se esconde en el Bosque Pterocarpus y otorga el sonido característico de las ciudades y pueblos de este país. Es imposible no realizar los paseos dedicados a la fauna silvestre guiados por empleados del hotel expertos en la materia.

Una de las actividades más inspiradoras al atardecer son los paseos exclusivos a pie, en carritos de golf o incluso a caballo por la reserva de La Hacienda Esperanza. Explorar las calles de piedra del viejo San Juan, admirar las maravillosas vistas de la mano de un café puertorriqueño son experiencias sublimes.

Punto obligado del recorrido es visitar la Cueva Ventana, una caverna cuyas formaciones geológicas se encuentran totalmente preservadas, así como recorrer el mágico Bosque Nacional El Yunque, donde se albergan las cataratas La Mina. Además, esta área es perfecta para hacer senderismo por caminos rústicos colmados de más de 240 especies de plantas autóctonas. Estas y muchas más actividades son ideales para crear memorias solo, en familia, en pareja o con amigos.

El resort cuenta con una amplia cantidad de piscinas, incluso climatizadas y acondicionadas para todas las edades. Una de las atracciones favoritas de los más jóvenes es el parque acuático, adaptado para los más pequeños.

Y para admirar de cerca el mar, la excursión en yate privado es infaltable. Este viaje tiene todas las comodidades para el disfrute pleno de la tranquilidad del mar y los arrecifes de coral que adornan las islas Culebra, Icacos, Palomino, Palominito y Vieques. Otra maravillosa opción es el paseo a los cayos. Un viaje en catamarán es el plan ideal, para disfrutar de las aguas más cristalinas en los sitios más recónditos.

Para los invitados fitness el recinto cuenta con un gimnasio equipado con los mejores aparatos de más alta tecnología que animan a no dejar de lado la rutina de ejercicio. Por igual, se puede ejercitar y disfrutar en el colosal campo de golf de más de 18 hoyos.

El Ritz-Carlton Reserve redefine la hospitalidad con una propuesta de bienestar consciente y experiencias que conectan con la cultura de Puerto Rico

La atención es totalmente personalizada, cada huésped o familia tendrá la compañía de un Embajador, cuyo propósito es ofrecer una experiencia individualizada en cada momento de su estancia. Ya sea mientras estás en tu villa privada o en medio de la selva, la atención siempre estará a tu disposición.

Hay diversas habitaciones para los invitados, incluyendo las residencias diseñadas para el retiro natural y espiritual, aquellas más modernas en estilo de condominio, las villas privadas dedicadas a las familias numerosas, penthouses de tres o cuatro habitaciones; incluso cuartos más modestos para las estadías más cortas. Todas las modalidades cuentan con instalaciones como cocina, comedor, y algunas con piscinas privadas.

Y qué decir de la oferta de haute cuisine en la que destaca COA, el restaurante insignia del hotel dedicado a las brasas y a la comida contemporánea que ofrece cocina gourmet. Es el lugar perfecto para disfrutar de la variedad de la comida puertorriqueña con exquisitos platillos de autor preparados con ingredientes locales. Además, cuenta con una cava de ron impresionante que alberga más de 650 etiquetas, incluyendo joyas como Château Latour 1990.

Si de gastronomía marina se trata, Positivo Sand Bar es la opción ideal por sus exquisitos ceviches, ostras y cócteles. Además, ofertan las más delicadas fusiones de sabores latinos y asiáticos en Omakase Bar ubicado frente al mar, donde preparan sushi con ingredientes traídos desde Japón y Nueva Zelanda. Otra opción de alta gastronomía enfocada en el viejo continente es Flor de Sal, donde las estrellas son la comida mediterránea e italiana.

El hotel promete convertir cada comida en una experiencia inmersiva, incluyendo la posibilidad de clases privadas con afamados chefs, acompañadas de una cena en medio de la naturaleza. A su vez, el resort tiene disponibles catas de ron puertorriqueño, mundialmente famoso, así como cenas dentro de la cava de licores de La Cocina Gourmet.

El Ritz-Carlton Reserve es especialista en matrimonios y grandes eventos. Con un ambiente dedicado a la celebración, el resort es el destino ideal para llevar a cabo una boda a todo dar, pues no solo se dedican a los homenajeados, sino también a todos los involucrados en la celebración. Cuentan con el servicio de planificación de bodas, así como con paquetes personalizados para conmemorar el amor de una manera única y paradisíaca.

El Reserve tiene una alianza con Jean-Michel Cousteau y su equipo de Ocean Futures Society a través del programa Ambassadors of the Environment que avala el compromiso de la empresa hotelera con el valor y el respeto por la naturaleza, la cultura local y la sostenibilidad. Su filosofía es clara: ir más allá de centrarse en solo hospitalidad de lujo y exclusividad, su visión y misión es conectar al huésped con la cultura y la diversidad ecológica puertorriqueña.

FOTOS: Cortesía Marriott International

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