Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Danny Serfer y Blue Collar un oasis de comida para reconfortar el espíritu

Los sabores que nos remiten a momentos felices en la niñez son una variante de las madalenas proustianas: sabores que nos hablan de momentos con la familia, de la seguridad que confiere el hogar, de los días formativos. Los que crecimos lejos de nuestros países de origen, pero mantenemos vínculos con esas tradiciones culinarias, disfrutamos de una gama más amplia de opciones: del arroz con pollo dominical a la pulpeta o meat-loaf; de las fritas al brisket, del cremoso arroz con leche de las abuelas a los latkes con puré de manzana que asociamos a Hanukkah (Janucá en español), la tradicional fiesta de las luces celebrada alrededor del mundo por el pueblo hebreo.

Esa es la comida de carácter hogareño que caracteriza al restaurante Blue Collar (el nombre es un referente industrial, y a la naturaleza cumplidora y sin pretensiones), situado en Biscayne Boulevard y la calle 68 del noreste, en el corazón del distrito conocido por MiMo. Después de haber trabajado por años con el reconocido chef Allen Susser, en 2012 Daniel Serfer decidió abrir su propio restaurante.

Blue Collar es el lugar perfecto para disfrutar de una experiencia gastronómica auténtica y acogedora 

Serfer estudiaba para tomar el examen de entrada a la escuela de derecho cuando tuvo una epifanía profesional y optó por estudiar artes culinarias. Mientras estudiaba, Susser lo empleó en el premiado restaurante Chef Allen’s, en Aventura. Susser fue el pionero de la “comida del nuevo mundo”, incorporando productos originarios de América Latina: frutas y vegetales que le añaden niveles de sabor y textura a sus creaciones. Sin dudas, formarse al lado de alguien como Chef Allen es más ventajoso profesionalmente que muchas escuelas. Motivo por el que Serfer lo reconozca como: “mi mentor original, él se arriesgó al darme una oportunidad cuando yo no tenía experiencia. Me enseñó a cocinar en un restaurante, a liderar, a ser un chef en lugar de un cocinero”.

Nacido y criado en Miami, Serfer optó por un minúsculo espacio aledaño a uno de los hoteles que bordeaban esa avenida, estructuras que han desaparecido siendo reemplazadas por otras que ni remotamente reflejan el estilo arquitectónico que caracterizaba la ciudad.

MiMo aun mantenía un aire marginal en el momento que Serfer instaló Blue Collar en esa zona. ¿Un riesgo? Sin dudas, Serfer confiaba en la excelente comida que servía a precios asequibles para consolidar el éxito de la empresa.

Y así fue: Blue Collar se convirtió en un lugar esencial donde recibir la inyección de confort que solo la comida ofrece. Un restaurante donde incontables clientes esperaban pacientemente hasta que una de las 7 mesas se vaciara. En los primeros años no aceptaban reservaciones; era cuestión de esperar. Entretanto la fiel clientela crecía, el área aumentaba en valor.
 

En 2014 Serfer inauguró Mignonette, un bar de ostiones y restaurante de mariscos en el barrio de Edgewater, con el cual ha tenido otro éxito.

Al cabo de 12 años Serfer prepara una nueva etapa: con sólo cruzar Biscayne Boulevard, del 6730 al 6789 el restaurante cambia de 800 pies cuadrados a 4,000. ¿Un gran riesgo? “Enorme”, responde, “pero vale la pena tomarlo”. Serfer explica que en el nuevo local los clientes tendrán espacio para estar a sus anchas y hacer sobremesa sin sentirse presionados ni apretujados.

Actualmente Serfer no tiene planes de expandir más allá de Blue Collar y Mignonette, y no prevé más cambios excepto lo que hará con el local original de Blue Collar, de lo que nos adelanta que “probablemente no será una ventanita, aunque el nuevo Blue ofrecerá opciones de café expreso”.

Además, “tendremos un bar completo”, que están construyendo al estilo Blue Collar, donde servirán cócteles clásicos: Cosmo, Martini, Manhattan, Old Fashioned. Nada de mixólogos experimentando recetas vanguardistas en la barra, estamos en territorio donde prima el confort del paladar: “Lo que la gente conoce y le gusta, bien hecho”.

Aunque el menú mantendrá la calidad y las generosas porciones a precio asequible, la amplitud de la cocina les permitirá: “hacer más postres, panes, pastas caseras. También me gustaría incluir algunos platos judíos”, tales como la tradicional sopa con bolitas de matzá. Si bien se mantendrá el menú de rigor con la premiada hamburguesa servida en los sabrosos molletes (bolos lêvedos o Portuguese muffins) –una especialidad de las islas Azores– ni tampoco cambiará la amplia y popular oferta de vegetales, veremos cuscús israelí y hummus con tahini.

Con numerosas responsabilidades: supervisar Blue Collar y Mignotte; la remodelación del nuevo local y entrevistar nuevos miembros para el equipo de Blue Collar (nada fácil porque el equipo del restaurante lleva años junto y forma una familia). ¿Qué haces para relajar? “‘Relajar’, responde risueño, ¿qué es eso?”

Además de los restaurantes, Serfer y su esposa Shoshana tienen cuatro hijos, el mayor de diez años y entre los más pequeños tienen gemelos. Cuando él les cocina, el menú está pensado para comensales quisquillosos: “cosas simples que solo requieren pocos ingredientes, como chuletas de pollo, bistec y pastas”.

En diez años quiere estar “donde estoy ahora. Quisiera que Blue Collar y Mignonette siguieran prosperando en sus locales”. Y él, con su reloj y un yoyo al alcance de la mano disfrutando de sus restaurantes y su familia.

Blue Collar
6789 Biscayne Boulevard (parqueo al fondo)
bcrmiami.com

Mignonette
210 NE 18 Street
mignonettemiami.com 

Fotos cortesía de Blue Collar/Danny Serfer

Compartir