
El año pasado tuve el privilegio de viajar a Perú y descubrir de primera mano por qué su gastronomía es considerada una de las mejores del mundo. Cada comida fue una celebración de sabores, tradición e innovación, una experiencia que me permitió entender cómo la cocina peruana se ha convertido en un verdadero embajador de su cultura.
Por eso, durante mi reciente visita a París, saber que uno de los restaurantes más codiciados de la ciudad rendía homenaje precisamente a la cocina peruana despertó inmediatamente mi curiosidad. Después de haber vivido esa experiencia en su país de origen, tener ahora la oportunidad de descubrir cómo esos mismos sabores se interpretaban en el corazón de Francia fue un verdadero privilegio.


Y debo decir que el Restaurante Manko Paris superó todas nuestras expectativas.
Ubicado bajo el histórico Théâtre des Champs-Élysées, en plena Avenue Montaigne, una de las avenidas más elegantes de París y hogar de las principales casas de moda como Dior, Chanel y Louis Vuitton, Manko es mucho más que un restaurante. Es una experiencia sensorial donde la gastronomía, el diseño, la música y la hospitalidad se unen para celebrar la riqueza cultural del Perú.
El concepto nació de la visión del reconocido chef peruano Gastón Acurio, junto al empresario francés Benjamin Patou, fundador de Moma Group, y el artista canadiense Garou. Juntos crearon un espacio que presenta la cocina nikkei en todo su esplendor: esa extraordinaria fusión nacida en Perú gracias a la influencia de la inmigración japonesa, donde la precisión oriental se encuentra con la intensidad y diversidad de los sabores peruanos.


Desde que cruzamos la puerta entendimos que cada detalle había sido cuidadosamente pensado. La decoración combina materiales nobles, iluminación tenue, detalles dorados y una arquitectura que logra transportar al visitante a un ambiente sofisticado, cálido y lleno de personalidad. Es un restaurante que impresiona visualmente sin perder la sensación de cercanía.
Pero si hubo algo que realmente marcó nuestra visita fue la hospitalidad. Para darnos la bienvenida estaba Laurent Vilaine, director del restaurante, cuya atención, cercanía y genuino interés por hacer de nuestra cena una experiencia inolvidable dejaron una huella muy especial. Laurent nos hizo sentir verdaderamente en casa. Ese mismo compromiso se reflejaba en todo su equipo. Cada miembro del personal nos atendió con profesionalismo, conocimiento del menú y una amabilidad impecable, logrando ese difícil equilibrio entre el servicio de lujo y la calidez humana.

En cuanto a la propuesta gastronómica, Manko demuestra por qué la cocina peruana continúa conquistando los paladares más exigentes del mundo.
Comenzamos con El Barco de Manko, una espectacular selección de maigre, atún rojo, salmón, pulpo, huevas de trucha, vieiras, nigiri de camarón y nigiri de salmón. Más que un plato, es una invitación a descubrir la frescura del producto y la delicadeza de la cocina nikkei.

Después llegaron dos de los grandes protagonistas de la noche. El Chifa, elaborado con atún rojo, kumquat encurtido, arroz crujiente, cebollín tailandés, sésamo negro y leche de tigre de maracuyá, sorprendió por el perfecto equilibrio entre acidez, textura y frescura. El Crispy Rice Saumon, con tartar de salmón, arroz de sushi crujiente, hoja de shiso, crema de aguacate y huevas de trucha, fue uno de esos bocados que uno quisiera repetir una y otra vez.
El Pulpo Parrillero merece un reconocimiento aparte. Perfectamente cocinado, tierno por dentro y con ese ligero toque ahumado de la parrilla, llega acompañado de una cremosa base de papa, salsa anticuchera y chimichurri que realzan cada bocado sin opacar el protagonismo del pulpo.

Para finalizar, disfrutamos del arroz al wok con camarones salteados, tortilla de camarones y salsa nikkei. Un plato abundante, lleno de sabor y con una ejecución impecable que demuestra que, incluso en las preparaciones más reconfortantes, la alta cocina puede estar presente.
Cada plato confirmó el respeto por el producto, la creatividad de la cocina y el equilibrio de sabores que han convertido a la gastronomía peruana en una referencia mundial.
A medida que avanza la noche, Manko también cambia de personalidad. Lo que comienza como una elegante cena evoluciona naturalmente hacia uno de los ambientes más vibrantes de la noche parisina. La música aumenta de intensidad, el restaurante cobra una nueva energía y el espacio se transforma en un lugar donde la conversación continúa alrededor de un cóctel y donde nadie parece tener prisa por marcharse.
Después de haber conocido Perú y de haber vivido su gastronomía en su tierra, puedo decir que Manko no intenta imitarla; la honra. Conserva su esencia, respeta sus raíces y la presenta con la sofisticación y el refinamiento que caracterizan a París.

Como hispana, hay algo especialmente emocionante en ver cómo la cocina peruana ocupa un lugar privilegiado en una de las avenidas más prestigiosas del mundo. Manko es una prueba de que nuestra cultura, cuando se presenta con excelencia, creatividad y autenticidad, no conoce fronteras.
Por su extraordinaria propuesta culinaria, la impecable atención de todo su equipo, el cuidado de cada detalle y una atmósfera que invita a prolongar la velada, Manko se ha convertido en uno de los mejores embajadores de la gastronomía peruana en Francia.

Si están planeando un viaje a París, reserven una noche para descubrirlo. Más que una cena, vivirán una experiencia que celebra el talento, la creatividad y el alma del Perú en una de las capitales gastronómicas más fascinantes del mundo.
Información útil
MANKO PARÍS
Dirección: 15 Avenue Montaigne, 75008 París, Francia. Manko
Horario: Lunes a sábado: 7:00 p. m. – 2:00 a. m.
Rango de precio: €€€€ (aprox. €100 o más por persona, dependiendo de la selección de platos y bebidas).
Sitio web: www.manko-paris.com
Reservaciones: +33 1 82 28 00 15.
Recomendación de S Revista: Reserve con anticipación, especialmente para las cenas de jueves a sábado. Si desea disfrutar plenamente de la experiencia, procure llegar alrededor de las 8:00 p. m., cuando podrá apreciar la transición del restaurante desde una elegante cena hasta uno de los ambientes más vibrantes de la noche parisina
Fotos: Cortesía de MANKO Paris


