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Sueño e imaginación sensoriales: las bellas durmientes en el MET

Abrigo, Jonathan 
Anderson (Británico, nacido en 1984) para LOEWE (Española, fundada 
1846), primavera/verano 2023 ropamasculina; Cortesía LOEWE. Fotografía 
© Nick Knight, 2024. Imagen cortesía del Metropolitan Museum of Art

Despertar los sentidos encerrados en la ropa: de eso se trata. El despertar de estas “bellas durmientes” —a las que se refiere el título de la exhibición Sleeping Beauties: Reawakening Fashion, en el Metropolitan Museum of Art (MET) de New York, que puede visitarse hasta el 2 de septiembre— no se logra con el beso de un príncipe como en el cuento de los Hermanos Grimm sobre la bella Rosamunda, la princesa heroína sumida en un sueño centenario. El despertar de este “sueño” se logra de manera diferente.

Tal como expuso Andrew Bolton, comisario jefe del Costume Institute —institución que también inspira la gala anual presidida por Ana Wintour, directora editorial de la revista Vogue—, la naturaleza es “la máxima metáfora de la moda: por renacer y renovarse con carácter cíclico”. Las invitaciones de la gala —que contó con Jennifer López y Zendaya, Bad Bunny y Chris Hemsworth como copresentadores— dejaron saber que el código de vestimenta era El jardín del tiempo, con lo cual voló y revoloteó la creatividad de los más exclusivos diseñadores y joyeros.

“En nuestra experiencia y nociones de los sentimientos y la memoria, lo sensorial y lo emocional comprenden gran parte del vestir”, reflexionó Bolton mientras paseaba por la exhibición. En el pasado han tratado de “despertar” atuendos de la colección mediante la interpretación, pero no a través de los sentidos. “Es la primera vez que, literalmente, les devolvemos la vida”.

Vista de la galería, Aroma 
de un hombre Foto © The 
Metropolitan Museum of Art
Atuendo, Francesco 
Risso (Italiano, nacido 1982) 
para Marni (Italian, fundada 
1994), primavera/verano 2024; 
Cortesía Marni. Fotografía © Nick 
Knight, 2024. Imagen cortesía del 
Metropolitan Museum of Ar
Vista de la galería, Amapolas Foto © The Metropolitan Museum of Art
Vista de la galería, La rosa roja Foto © The Metropolitan Museum of Art
Vestido, Alexander McQueen (Británico, nacido 
1969–2010), primavera/verano 2001; Regalo de 
Alexander McQueen, 2014 (2014.634.1). Fotografía 
© Nick Knight, 2024. Imagen cortesía del 
Metropolitan Museum of Art
Vestido a la francesa, Británico, 1740s; Fondo 
Harris Brisbane Dick , 1995 (1995.235a, b). Fotografía © Nick 
Knight, 2024. Imagen cortesía del Metropolitan Museum of 
Art
Vista de la galería, Flores pintadas Foto © The 
Metropolitan Museum of Art

Por otra parte, Bolton dijo: “La naturaleza es también una metáfora sobre el carácter transitorio y pasajero, así como efímero y evanescente, de la moda”. La exhibición se centra en 15 trajes, los cuales forman parte de la extensa colección del Costume Institute. La frágil condición de estas vestimentas impide que puedan montarse en maniquíes, por lo que aparecen sobre una superficie plana, protegidas dentro de vitrinas herméticamente cerradas para que nada las disturbe. El estado de estos atuendos refleja el carácter efímero de la moda. Encerrados en ese ambiente protector, quedan a salvo del aire, polvo, y más aún del contacto directo con los humanos (algunos asistentes no logran sustraerse del impulso de tocar los trajes, o las esculturas). Los amantes de la experiencia táctil se deleitarán en salas como la Dior’s Garden, con elementos disponibles para la interacción del público.

Junto a esos atuendos encontramos 220 trajes y accesorios procedentes de los últimos cuatro siglos, ellos reflejan con organicidad diversos aspectos del tema central de la exhibición: la naturaleza. Las flores, mariposas e insectos ilustran diferentes aspectos temáticos. La exhibición está dividida en grupos según tres elementos: tierra, aire y agua; cada uno contiene numerosas sub-divisiones, tales como amapolas, rosas y margaritas; aves y mariposas; sirenas y conchas marinas. Los diseñadores representados incluyen a: Cristóbal Balenciaga, Thom Browne, Collina Strada, Christian Dior, Gucci, Charles James, LOEWE, Madame Grès, Thebe Magugu, Maison Margiela, Alexander McQueen, Issey Miyake, Paul Poiret, Yves Saint Laurent, Elsa Schiaparelli, Bea Szenfeld, Philip Treacy, Iris van Herpen, Louis Vuitton y Charles Frederick Worth. Las piezas en la muestra fueron fotografiadas por Nick Knight.

Vista de la galería, La novia sirena. Foto 
© The Metropolitan Museum of Art
Sombrero, Jasper Conran (Británico, nacido 1959) y Philip Treacy (Británico, nacido en Irlanda, 1966), 1992; Regalo de Jasper Conran, 1996 (1996.131) Fotografía © Nick Knight, 2024. Imagen cortesía del Metropolitan Museum of Art
Chaqueta corta, Británico, 1615- 20; Fondo Rogers, 1923 (23.170.1). Fotografía © Nick Knight, 2024. Imagen cortesía del Metropolitan Museum of Art

Para enfatizar el carácter multisensorial de la exhibición, el estudio arquitectónico neoyorquino Leong Leong diseñó la disposición espacial como una galería ondulante

Para enriquecer la muestra, los organizadores se apoyaron en el uso de la tecnología —inteligencia artificial, videos, ciencia molecular, así como la reproducción de sonido, olor y tacto—. Esos recursos facilitaron el componente multisensorial. De manera que se puede escuchar el susurro que hace el tafetán o de bordados con lentejuelas, al moverse, o sentir la textura de la seda. Entre los exponentes más llamativos de la instalación destaca escuchar el movimiento del traje diseñado por Alexander McQueen para la colección primavera/verano 2001, confeccionado con conchas del molusco navaja.

Despertar por el olfato se logra mediante instalaciones creadas por la científica noruega Sissel Tolaas —previa colaboradora de Demna, directora creativa de Balenciaga—, para quien no hay nada tan verdadero como el olor. Ella explora los vínculos entre el olfato, el tiempo y la lingüística. De diversas maneras el público puede adentrarse en el contexto de cuatro salas mediante los olores; Tolaas creó las cuatro instalaciones usando 57 moléculas odoríficas extraídas de trajes y accesorios. Los olores proceden de sombreros con temas florales en la sala Red Rose. Otro consiste en una pared para olfatear un vestido diseñado por Paul Poiret para su esposa Denise. Una de las instalaciones más atractivas consiste en probetas para olfatear —sin tocarlas— dos vestidos en el Dior’s Garden.

“Para los humanos, el olfato es el principal protector de la emoción. Las máquinas no han logrado mostrar las emociones como hacen los humanos”, dijo Tolaas.

La muestra concluye en la sala dedicada a The Mermaid Bride, donde aparece un sensual traje de novia en satén de seda color champaña, diseñado en 1930 por Callot Soeurs para Natalie Potter; la cola estilo pétalo de 14’ x 4’ de ancho y 12’ x 5’ de largo, desplegada en una cascada. En honor a las Callot Soeurs, la actriz francesa Isabelle Hupert —tataranieta de Marthe Bertrand, quien en 1895 fundó la casa de diseño junto a sus hermanas Marie, Régina y Josephine— le pidió a Demna, que le diseñara un traje inspirado en el traje de novia para ella vestirlo en la gala del MET.

Al enfundar el traje, Huppert unió presente y pasado, reviviendo a una “bella durmiente” mediante un acto de amor por la familia, y por la moda. Una variante del beso principesco que despertó a la princesa encantada.

Traje de baile, “Mariposa”, Charles James (Americano, nacido en 
Gran Bretaña, 1906–1978), ca. 1955; Adquisición, Amigos del Costume 
Institute Gifts, 2013 (2013.591). Fotografía © Nick Knight, 2024. 
Imagen cortesía del Metropolitan Museum of Art
Traje de noche, Jeanne 
Hallée (Francés, 1870-
1924), 1913-1914; 
Fondo Isabel Shults,
 1981 (1981.328.8). 
Fotografía © Nick 
Knight, 2024. Imagen 
cortesía del Metropolitan 
Museum of Art

Sleeping Beauties: Reawakening Fashion
Galería 899
The Met Fifth Avenue
1000 Fifth Avenue (Calle 82)
New York, NY 10028

Domingo – Martes y jueves: 10:00 am – 5:00 pm
Viernes y sábado: 10:00 am – 9:00 pm
Miércoles: cerrado
Para información visite este sitio web

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