
Isabel II, la más longeva entre los monarcas británicos, fue coronada el 2 de junio de 1953. Su padre, Jorge VI, falleció el 2 de febrero de 1952, en cuyo momento ella, a los 25 años, fue proclamada reina. La coronación que tuvo lugar dieciséis meses más tarde, se transformó en un evento multimedia y multitudinario, transmitido en directo por televisión (la BBC) en Gran Bretaña y Canadá. Para tan magnífica ocasión, la reina hizo lo que había hecho para contraer matrimonio: puso la ejecución de su atuendo en manos expertas, las del costurero Norman Hartnell en octubre de 1952. De los 9 diseños que Hartnell, especialista en combinar telas y bordados, le presentó a la reina, ella seleccionó el octavo, al cual le añadió toques distintivos: que los bordados llevaran más colores que plata; de ahí las líneas de oro, diamantes y perlas.

Con cámaras instaladas en la abadía de Westminster, las imágenes se difundieron alrededor del mundo, lo que estableció a la televisión como medio de comunicación no solo local, sino también internacional. Pero también quedó clara la contemporaneidad de la joven reina a la cabeza de la monarquía británica. Con ella nacían un nuevo estilo y un nuevo interés en la moda.
La exhibición Queen Elizabeth II: Her Life in Style, que puede visitarse del 10 de abril al 18 de octubre en los salones de King’s Gallery, representa una ventana abierta al manejo de la indumentaria de la reina en función de la ejecución de sus deberes. La exhibición en el palacio de Buckingham reúne 200 objetos, muchos de ellos nunca antes vistos. Incorporar notas, dibujos, correspondencia escrita a mano, así como muestras de telas y bocetos, le añade mayor profundidad y carácter académico a la exhibición que si fuera solamente una selección de vestidos, sombreros, joyas, zapatos y accesorios.
Es importante constatar la participación de la soberana en lo relacionado con la selección de elementos usados para comunicar el mensaje deseado mediante su ajuar acorde con la ocasión, el lugar y los receptores. El uso de accesorios, los colores de las piedras preciosas en las joyas o el estampado de una tela pueden transmitir solidaridad, acuerdo o vínculos de amistad. Durante su largo reinado, brindó apoyo a la industria británica de la moda y a sus diseñadores.
Las siete décadas de 1952 a 2022, en las que Isabel II participó activamente como soberana del Reino Unido, pueden caracterizarse por los cambios —en muchos casos inimaginables— que han transformado la sociedad de manera permanente. Pero aunque la moda vivió cambios sorprendentes, ella no adoptó los que no eran armónicos con su cuidada imagen. Por ejemplo, el uso de pantalones quedó restringido a las actividades privadas, preferentemente de carácter deportivo, como montar a caballo.
Entre las expectativas enfrentadas por ella, destaca la de siempre lucir discreta e impecable, transmitir calma, control y optimismo. Hasta cierto punto, logró hacerlo al optar por la monocromía en trajes sastre, abrigos y sombreros, en una paleta de colores brillantes. Con ello lograba destacar su presencia, a pesar de su estatura y, paralelamente, transmitía positivismo. Isabel II contribuyó a la estabilidad social con su estilo tradicional, pero estaba dispuesta a adoptar cambios que no alteraran lo esencial.

La exhibición Queen Elizabeth II: Her Life in Style puede visitarse en los salones de King’s Gallery en el palacio Buckingham, y representa una ventana abierta al manejo de la indumentaria de la reina en función a la ejecución de sus deberes



10 de abril al 18 de octubre
Queen Elizabeth II: Her Life in Style
The King’s Gallery
Buckingham Palace, Londres



