
Durante años, adquirir una propiedad en Estados Unidos fue percibido como una posibilidad reservada para un grupo limitado de inversionistas. Hoy, el panorama es distinto. Para compradores de América Latina, Europa, Asia y Canadá, la inversión inmobiliaria en Estados Unidos representa una alternativa para diversificar su patrimonio, generar ingresos y preservar capital en dólares.
Las cifras más recientes reflejan un renovado interés internacional. De acuerdo con el informe 2025 de la National Association of Realtors®, los compradores extranjeros adquirieron 78,100 viviendas existentes en Estados Unidos entre abril de 2024 y marzo de 2025, por un volumen total de 56,000 millones de dólares.
El valor de esas operaciones aumentó 33.2 % respecto al periodo anterior, mientras que la cantidad de propiedades adquiridas creció 44 %, marcando el primer incremento anual desde 2017.
¿Qué impulsa nuevamente este interés?
Para muchos inversionistas internacionales, Estados Unidos ofrece una combinación atractiva: un marco jurídico establecido, transacciones reguladas, derechos de propiedad claramente definidos y acceso a activos denominados en dólares.
En contextos marcados por la inflación, las fluctuaciones monetarias y la incertidumbre económica o política, una propiedad en Estados Unidos puede formar parte de una estrategia de diversificación patrimonial. Sin embargo, como toda inversión, requiere analizar cuidadosamente el mercado, los costos operativos, los impuestos y el potencial real de rentabilidad.
El perfil financiero del comprador extranjero también resulta significativo. El precio medio de compra alcanzó una cifra récord de 494,400 dólares y el 47 % de las transacciones se realizó completamente en efectivo. En comparación, el efectivo representó aproximadamente el 28 % de las compras domésticas de viviendas existentes.
Florida, a la cabeza del capital internacional
Florida continúa siendo el principal destino para el capital inmobiliario internacional. El estado concentró el 21 % de las compras realizadas por extranjeros, seguido por California, Texas, Nueva York y Arizona. Su clima, conectividad aérea, diversidad cultural y ausencia de un impuesto estatal sobre los ingresos personales contribuyen a su atractivo, especialmente entre compradores latinoamericanos, canadienses y europeos.
China y Canadá ocuparon los primeros lugares entre los países de origen de los compradores internacionales, seguidos por México, India y el Reino Unido. Sus motivaciones son diversas: algunas personas buscan una residencia principal o vacacional; otras, una propiedad para alquiler, una inversión de largo plazo o una manera de diversificar su patrimonio.
Adquirir una propiedad en Estados Unidos no requiere necesariamente ser ciudadano ni residente permanente. No obstante, el proceso puede involucrar consideraciones fiscales, legales, sucesorias, financieras y migratorias que varían según la nacionalidad, el estatus del comprador, la estructura utilizada y el estado donde se encuentre el inmueble. Comprar una propiedad, además, no concede por sí solo residencia, ciudadanía ni derechos migratorios en Estados Unidos.
Con la orientación profesional adecuada, el comprador extranjero puede navegar el proceso con mayor claridad y tomar decisiones alineadas con sus objetivos personales y financieros.
Más que una aspiración distante, la inversión inmobiliaria en Estados Unidos se ha convertido en una alternativa internacional cada vez más visible. Su verdadero valor, sin embargo, no depende únicamente de adquirir una propiedad, sino de comprender el mercado, seleccionar correctamente el activo y estructurar la inversión con visión de largo plazo.
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