
En S Revista, cuando hablamos del poder del ser, no lo hacemos desde la superficie ni desde una visión complaciente del lifestyle. Lo entendemos como una invitación a mirar más hondo, a entrar en esos espacios donde la realidad incomoda, confronta y revela. Porque creemos profundamente que una plataforma mediática con propósito, también tiene la responsabilidad de abrir conversaciones difíciles, de poner luz sobre lo que muchas veces se prefiere no ver y de recordarnos que la profundidad también forma parte de la manera en que elegimos contar el mundo.
Un proyecto que hemos seguido muy de cerca —y que admiramos profundamente por el valor y la humanidad que encarna— es Conducta Dade: una iniciativa social nacida en octubre de 2024 en Miami con el propósito de transformar vidas desde la acción directa y de visibilizar, con sensibilidad y compromiso, la compleja realidad que enfrentan tantas personas sin hogar en las calles de nuestra ciudad. Para entender la profundidad de esta iniciativa, conversamos con su cofundadora, Daiyibis Sabina (Dayi), quien nos habló no desde una narrativa construida, sino desde la experiencia cruda de estar en la calle frente a realidades que muchos prefieren ignorar.
«Muchas personas ven a alguien vulnerable en la calle y sienten el impulso de ayudar, pero la mayoría no se atreve» explicó Dayi. «En nuestro caso, sentimos la necesidad de aportar nuestro granito de arena. Salimos un buen día a repartir comida y, cuando vinimos a ver, ya estábamos en un camino sin retorno». Ese «camino sin retorno», no es una metáfora ligera, sino una forma de vida. Desde entonces, Dayi y su equipo han asumido el compromiso de salir a las calles del sur de la Florida para llevar comida, productos de aseo personal y, sobre todo, presencia humana a quienes viven en situación de vulnerabilidad. Porque una vez que se cruza ese umbral — el de involucrarse de verdad— ya no existe distancia posible entre observar y actuar.

«Muchas personas ven a alguien vulnerable en la calle y sienten el impulso de ayudar, pero la mayoría no se atreve. En nuestro caso, sentimos la necesidad de aportar nuestro granito de arena»
Con el tiempo, el proyecto ha trascendido lo meramente social para convertirse en un sutil, pero poderoso retrato de la condición humana: una plataforma que, a través de las redes sociales, busca reunir familias, tender puentes de esperanza y acompañar el proceso de rescatar de la calle a quienes están preparados para dar el paso hacia una nueva vida. «Nunca el plato de comida es la manera real de ayudar que necesitan estas personas… la única manera de lograr una ayuda a una persona que uno no conoce es buscando esa conexión», afirma Dayi. Desde esa convicción, el equipo de Conducta ha logrado reunir a cientos de familias en menos de dos años y construir una comunidad digital de más de 600.000 seguidores entre TikTok, Instagram, Facebook y YouTube, convirtiendo cada historia en una posibilidad real de transformación.
Las redes sociales, tantas veces cuestionadas por su superficialidad, se transforman en manos de Conducta en un verdadero mecanismo de respuesta humana. Sus entrevistas crudas y conversaciones captadas en video, con mínima edición y una honestidad que desarma, dejan de ser simple contenido para convertirse en puente, en posibilidad y, en muchos casos, en el inicio de una solución. Así han logrado ayudar a personas como Loreta, una joven rescatada de la calle tras el acompañamiento constante del equipo. «Loretta llevaba años perdida, con serios problemas de adicción y salud mental. Tuvimos que involucrar procesos como el Marchman Act y el Baker Act hasta que un médico determinó que debía ser internada obligatoriamente, porque era un caso grave. Hoy, después de varios meses, ver que ya está bajo un tratamiento constante y en camino a tener una vida normal, nos confirma que todo lo que se hizo valió la pena.
Fotos: Héctor Alejandro
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