
Para fotografiar al equipo de Emelina, tuvimos que manejar cerca de hora y media hasta West Palm Beach, donde nos esperaban los chefs Osmel González y Camila Salazar, junto a Álvaro Pérez Miranda, propietarios del primer restaurante cubano en obtener la codiciada estrella Michelin.
El restaurante está ubicado en Flamingo Park, una de las zonas con más encanto de West Palm Beach, rodeada de calles arboladas, y con una atmósfera mucho más íntima que la de las áreas más comerciales de la ciudad. Emelina se siente parte natural de ese entorno: un espacio pequeño, elegante y muy cuidado, con una cocina abierta que permite ver de cerca cómo se va construyendo cada plato.
Cuando llegamos, nuestro fotógrafo Manuel Hernández ya estaba preparando las luces y el equipo. Teníamos una portada que producir y una agenda bastante apretada, así que comenzamos casi de inmediato.
Para la sesión también tuvimos la suerte de contar con Abisai Hernández, gran amigo de la familia de S Revista, quien nos acompañó como stylist y asistente de fotografía. Entre ajustes, cambios de posición y pruebas de encuadre, la producción fue tomando forma rápidamente. Bertha M. Moreno, nuestra Publishing Manager, estuvo a cargo de la logística y de coordinar cada detalle, mientras que nuestro videógrafo, Edwin Arrunategui, documentó la jornada para compartir parte del detrás de cámaras en nuestras redes sociales.
Frente a la cámara el equipo de Emelina lo dio todo. Después de las fotos más posadas, la cocina comenzó a moverse de verdad y fue ahí donde la acción se convirtió en magia. Frente a nuestros ojos se preparaban platos, entraban y salían ingredientes y, entre una toma y otra, íbamos viendo cómo funcionaba el restaurante cuando no estaba posando para una cámara.


Esa parte terminó siendo una de las más interesantes del día. Para nuestras directoras Lucy Morillo y Lisbet Fernández-Viña, que dirigieron la sesión detrás de cámaras, escuchar las historias de Álvaro y los chefs mientras trabajaban fue casi tan importante como conseguir la foto perfecta.
Y hubo un momento que nadie olvidó: el café.
Álvaro nos preparó uno personalmente y terminó siendo uno de los mejores cafés que habíamos probado en mucho tiempo. Mientras lo hacía, nos contó que comenzó su carrera en Italia preparando café en un restaurante. Después de escuchar todo lo que había hecho desde entonces, verlo volver con tanta naturalidad a algo tan simple hizo que la historia tuviera todavía más sentido.

La sesión salió espectacular. Hubo muchas fotos, café, conversaciones y varios momentos memorables. Para cuando recogimos el equipo y salimos de regreso a Miami, ya sentíamos que habíamos pasado mucho más que una mañana de producción.
Este artículo forma parte de la edición Orgullo Hispano 2026 de S Revista.
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Fotos: Manuel Hernández y Abisai Hernández


