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Eva Hughes: tejiendo sabiduría en el tapiz de la moda 

Cuando ingresé al Istituto Marangoni Miami en una tarde primaveral, estaba más que lista para conocer a la “Anna Wintour” de Vogue Latinoamérica: Eva Hughes. Esta trotamundos española se convirtió en la directora más joven al frente de una de las publicaciones más importantes del ámbito de la moda a nivel mundial. A los 29 años, asumió el desafío de dirigir Vogue México y Latinoamérica, y diez años más tarde se convirtió en CEO Condé Nast México & Latinomérica para los mismos mercados. Eva, quien se desempeña ahora como vicepresidenta ejecutiva del Istituto Marangoni Miami, es también una filántropa comprometida y ávida consultora empresarial.

Para mí fue un honor entrevistarla porque me sentí identificada con su trayectoria y logré absorber sus consejos como una esponja. Durante nuestra conversación, Eva compartió su visión del mundo, no solo a través de su éxito profesional, sino también cómo ha podido contribuir con sus “granitos de arena” a las futuras generaciones de líderes. Entre todo lo que conversamos la palabra que más sobresalió fue “resiliencia”, al describir qué palabra resumía su experiencia profesional hasta la fecha.

A continuación, nuestra entrevista con la experta en negocios internacionales, Eva Hughes. Descubre cómo el liderazgo y la pasión han sido pilares fundamentales en su carrera, así como su visión sobre el papel de la intuición y la colaboración en el mundo empresarial.

Cuéntanos de tu rol en el Istituto Marangoni y por qué esta posición es tan importante para ti

Si alguien me hubiera dicho hace 26 años que llegaría a ser directora de Vogue, directora ejecutiva de Condé Nast, fundadora de mi propia empresa de consultoría, y ocuparía el cargo de vicepresidenta en una institución educativa, pensaría que está muy lejos de la realidad. La vida me ha sorprendido de manera hermosa. Significa mucho para mí poder utilizar mis conocimientos y transmitirlos a las nuevas generaciones, y contribuir al futuro.

Cuando comienzas tu trayectoria, no sabes que estás escribiendo un libro y la historia de tu vida en frases que al principio tienen poco sentido. Dentro de 20 años tendré una perspectiva diferente, pero es increíble cómo todo se va uniendo y esas frases se entrelazan de manera orgánica. De repente, entiendes por qué estás donde estás y por qué estás haciendo ese trabajo específico. Para mí, esto ha sido un gran regalo. Me siento muy afortunada de que la vida me siga dando oportunidades de ayudar a las personas, de seguir aprendiendo, de construirme como mejor persona y profesional, y de compartir todas esas experiencias con estudiantes y colegas, donde puedo aportar mi granito de arena.

¿Qué es lo que más disfrutas cuando trabajas con gente joven interesada en seguir tus pasos en el mundo de la moda?

Es emocionante ver cómo mi papel en el Istituto ha evolucionado desde que dejé mi puesto de CEO en Condé Nast. Inicialmente, me invitaron a formar parte de la junta directiva de la universidad, algo que nunca imaginé que haría de forma tan activa. Al entrar como vicepresidenta ejecutiva, pasé a ser la presidenta de la junta. Luego Hakan Baykam, el fundador y presidente Istituto Marangoni Miami, me invitó a impartir clases y crear un programa en línea de liderazgo y emprendimiento en español para la comunidad latinoamericana durante la pandemia. Este programa contó con invitados especiales como el cofundador de Starbucks y otras personas destacadas. Además, enseñé un curso en el programa de maestría y ahora doy charlas inspiradoras a los estudiantes sobre la importancia del networking. También tengo un boletín informativo y una sección exclusiva para la comunidad escolar llamada ‘My Two Cents’, donde comparto perspectivas importantes sobre el liderazgo y de cómo manejar emociones para tener éxito profesional.

Trabajo en estrecha colaboración con Hakan en diversas áreas y establezco alianzas con marcas para brindar a los estudiantes una experiencia real de trabajo con una marca. Colaboraciones como la que realizamos con Alexandre Birman, que forma parte de la junta, donde se comparten perspectivas, son muy beneficiosas para los estudiantes. También participo en el programa de oradores de la escuela, invitando a personas como la diseñadora Tory Burch y moderando charlas cuando es necesario. En mi tiempo libre, aprovecho para aprender de los profesores y de mis colegas aquí en la universidad, que son personas extraordinarias y muy talentosas.

“Hace 26 años, si alguien me hubiera dicho que sería directora de Vogue, directora ejecutiva de Condé Nast, tendría mi propia empresa de consultoría, y sería vicepresidenta de una institución educativa, habría pensado que estaban locos” 

¿Cuál es tu enfoque principal al asesorar a empresas a través de Adira Consulting, y qué desafíos enfrentan las marcas en la actualidad?

Mi trabajo en consultoría se enfoca en identificar y solucionar áreas de mejora en empresas, considerando las expectativas de cada cliente. En el coaching individual, trabajo en temas de liderazgo, marca personal, resolución de conflictos, gestión del tiempo y manejo de emociones. Es un proceso enriquecedor donde, tanto la persona que acompaño como yo aprendemos y crecemos juntos.

Con frecuencia confundimos nuestros deseos con nuestras verdaderas necesidades. Por eso, les invito a reflexionar y plasmar por escrito aquello que creen que necesitan y a explicar por qué piensan que mi presencia es relevante en ese proceso. Lo más importante para mí como coach es determinar si soy la persona adecuada para ellos en ese momento, o si necesitan a alguien más. ¿Dónde es que realmente necesitan mi apoyo? Mi enfoque no es decirles qué hacer; simplemente, a través de conversaciones, preguntas y análisis les ayudo a comprender lo que está sucediendo y cuáles son los obstáculos que les impiden crecer o tener éxito, permitiéndoles definir los pasos a seguir por sí mismos.

Mi objetivo es ayudarles a descubrir su mejor versión y superar obstáculos para su crecimiento y éxito, permitiéndoles definir los pasos a seguir.

¿Cómo describirías la evolución de la moda en América Latina durante tu carrera, y qué crees que depara el futuro para la industria en la región?

Cuando comencé como directora de Vogue, los diseñadores y la moda latinoamericana no tenían la relevancia actual. Estaba siendo testigo, sin saber lo, de un proceso emocionante, la consolidación de países latinoamericanos en la moda impulsados por diseñadores y gobiernos que promovían la industria textil y manufacturera.

Recuerdo claramente el momento en que todo cambió, gracias a Ricky Martin y “Livin’ La Vida Loca” en Estados Unidos. Ese fue un punto de inflexión importante.

Después de eso, las marcas internacionales nos empezaron a invitar a la Semana de la Moda de Nueva York, nos prestaron más ropa, tuvimos más acceso a modelos y comenzamos a asistir a desfiles en París. Representando a Vogue México y a Latinoamérica, tuve la primera fila en desfiles de Chanel, Louis Vuitton y muchos otros. Fue un cambio notable donde los ojos del mundo empezaron a enfocarse en la moda latinoamericana.

Ahora, es maravilloso ver el crecimiento y las iniciativas como el Latin American Fashion Summit, del cual soy parte de la junta directiva, y todo lo que ha logrado desde su creación.

Cuéntanos de tu trabajo en la comunidad y cómo apoyas a las causas sociales.

Siempre he sentido una gran vocación por ayudar y por apoyar a la comunidad en todas las posiciones que he tenido. Creo que ser parte activa de la sociedad es crucial. No podemos vivir en un mundo aislado, donde solo nos preocupamos por nuestro trabajo y luego nos vamos. La vida cobra sentido no solo por el trabajo que hacemos, sino por lo que hacemos fuera de él, lo que realmente marca la diferencia. Por eso, siempre he querido apoyar a las causas que lo necesitan.

Cuando comencé en Vogue, muchas organizaciones en Miami querían que formara parte de sus juntas directivas. Sin embargo, cuando me reuní con el director de la fundación Salvadoran American Humanitarian Foundation (SAF) sentí que mi responsabilidad era ayudar a aquellos que más lo necesitaban y donde podía hacer una diferencia real. Por años fui parte de su junta y participé activamente apoyándolos en diferentes áreas, una experiencia que atesoro con cariño.

Aquí en Marangoni, estoy muy comprometida con el programa de becas para los estudiantes. Es uno de mis objetivos a corto, mediano y largo plazo. Quiero recaudar fondos a través de diferentes iniciativas para que estudiantes talentosos, independientemente de su situación económica, puedan estudiar en Istituto Marangoni Miami. Eso me llenaría de alegría.

La recaudación de fondos para la exhibición de Frida Kahlo, “Appearances Can Be Deceiving” fue uno de los proyectos más gratificantes de mi carrera. Estoy comprometida a seguir contribuyendo, ya sea en temas de salud, educación, moda, y oportunidades para la comunidad.

Como líder en la moda latinoamericana, ¿cuál es tu visión para el desarrollo y la promoción del talento emergente en la región?

Creo que iniciativas como la Latin American Fashion Summit y el apoyo del Istituto Marangoni Miami a los emprendedores son ejemplos de los avances que se han logrado. Aún queda mucho por hacer, especialmente para los diseñadores latinoamericanos que enfrentan desafíos económicos y de acceso al capital al tratar de vender sus colecciones fuera de la región. En Estados Unidos, también tenemos que trabajar mucho por la comunidad latina, ofreciendo más oportunidades en la moda. Miami es un puente entre Estados Unidos y Latinoamérica, y es importante que los latinos tengan un espacio en la moda como consumidores, y sean voces con poder adquisitivo. 

“Siempre he sentido una gran vocación por ayudar y por apoyar a la comunidad en todas las posiciones que he tenido” 

Necesitamos crear más inclusión y unidad, donde todos, sin importar de dónde vengamos, nos sintamos unidos por el idioma español y nuestras raíces, colaborando y apoyándonos mutuamente para lograr cosas juntos.

¿Qué consejo le darías a alguien que está comenzando en la industria de la moda y busca tener un impacto significativo tanto a nivel profesional como en la comunidad?

Creo que a veces pensamos mucho las cosas. Nos preocupamos tanto por hacer planes, proyecciones y luego malinterpretamos las señales. Es bueno hacer planes, visualizar y manifestar lo que queremos, pero también es importante actuar. Recuerdo haber incluido a Tory Burch en mi lista de speakers deseados para Marangoni, y de repente se hizo realidad.

Pero, a veces queremos tener todo asegurado, nuestros pasos definidos. Queremos decir, “aquí estaré dos años, luego iré allí, luego haré esto, luego aquello”. ¿Y si permitimos que la vida nos brinde lo que realmente necesitamos, en lugar de lo que simplemente deseamos? Porque dentro de esas necesidades residen las lecciones cruciales que nos ayudan a evolucionar. A veces, esas lecciones son las más difíciles, dolorosas y complejas, pero son las que nos forjan con más fuerza. Debemos dejar que la vida fluya en su curso natural, sin permitir que nadie ni nada desvíe nuestro camino hacia el éxito. Nadie debería decirte que no puedes hacer algo solo porque ellos no pueden, ni hacerte sentir menos de lo que eres. Tu carácter es lo que te define. Si hubiera estado ansiosa por tener una carrera cuando era voluntaria en el South Miami Hospital, quizás no habría aprendido lo maravilloso que era llegar cada mañana y ser recibida por esos niños. Esa fue mi mayor enseñanza de vida. 

Fotos: Yamila Lomba

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