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Explorando la magía de Cirque du Soleil

Desde la perspectiva acrobática de Daniel Aguilar Briceño, uno de los tres latinos en el espectáculo “Echo” 

Dicen que los intereses de los padres moldean a los humanos desde muy temprana edad, contribuyendo a la formación de nuestra identidad. Sin embargo, para el niño yucateco Daniel Aguilar Briceño, esta afirmación no podría ser menos cierta. A pesar de provenir de una familia de apasionados del fútbol, su amor por las acrobacias superó el atractivo de este deporte nacional, llevándolo hacia el mundo de la gimnasia y, más tarde, hacia las artes circenses.

Aunque formó parte del equipo nacional de gimnasia de trampolín en México como parte de su formación profesional, una disciplina que ha practicado desde los 9 años, siempre albergó una ardiente pasión por el circo. Como cuatro veces campeón nacional de gimnasia de trampolín, su encuentro a los 10 años con el Cirque du Soleil dejó una huella imborrable en él. Ahora, como uno de los tres latinoamericanos en el espectáculo “Echo” del Cirque du Soleil, Daniel se enorgullece enormemente de representar a su país y de servir de inspiración para otros jóvenes aspirantes a acróbatas. A través de su arte y pasión, Daniel aporta profundidad y autenticidad al fascinante mundo de “Echo” del Cirque du Soleil, al mismo tiempo que sirve como testimonio de resiliencia, determinación y la búsqueda incansable de sueños. Como adelanto al anticipado espectáculo que se presentará bajo la gran carpa del Gulfstream Park a partir del 22 de febrero en el sur de Florida, nos sentamos a conversar con él. Esto fue lo que nos compartió:.

¿Cómo empezó tu pasión por la gimnasia? ¿Qué te motivó a adentrarte en este mundo y convertirlo en tu profesión?

Yo empecé muy chico. Vengo de una familia de puros futbolistas: todos mis tíos y primos. Crecí yendo a partidos de fútbol y todas las expectativas sobre mí eran para ser futbolista. Pero en mi niñez, jugaba con los niños de mi vecindario a hacer acrobacias, cómo ruedas de carro, a ver cuánto durábamos parándonos de manos y ese tipo de cosas. El caso es que cuando me llevaban a los partidos de fútbol, el único niño que se la pasaba dando vueltas, haciendo acrobacias, era yo. Desde entonces estaba haciendo acrobacias sin saber realmente qué era un deporte a practicar. Un día, una de las amigas de mi mamá sugirió que por qué no probaba haciendo gimnasia. Cerca de mi casa había un gimnasio donde practicaban con un trampolín, que en ese momento era algo novedoso, no solo en mi ciudad, sino en todo México. Me hicieron una prueba, la pasé y desde entonces, me enamoré del trampolín, me encantaba brincar y lo veía como un simple juego. 

“Me llena de emoción saber que no muchos mexicanos han salido adelante en este mundo del circo, y me gustaría ser un parteaguas para demostrar que sí se puede” 

¿Qué te inspiró a hacer la transición de la gimnasia en trampolín a las artes circenses?

En ese entonces en México, había un programa de televisión en el que pasaban shows del Cirque du Soleil. El primer show que ví fue La Nuba, donde tuvieron por primera vez la modalidad del trampolín, lo cual me llamó la atención inmediatamente porque era algo que yo ya estaba practicando. Se me hacía muy fácil ese tipo de acrobacia.

El show despertó en mí una fascinación por el circo. Cabe mencionar que al mismo tiempo era fan de la lucha libre estadounidense. Entonces, con mi hermanito, primos y amigos, jugábamos a ser luchadores, con música de fondo y todo, como si fuéramos parte del show. De alguna manera, fusioné mis inclinaciones por la acrobacia y por la lucha libre en los actos que comencé a preparar más adelante.

Háblanos de tu trayectoria para llegar a ser parte del Cirque du Soleil. ¿Hubo momentos difíciles en los que consideraste rendirte?

Claro que sí. El circo no era una opción real para mí porque no había un antecedente, ni en mi familia, ni en personas cercanas de alguien que se dedicara a hacer shows o ir al circo. Mi vida circense empezó cuando tenía 23 años, cuando tuve la oportunidad de participar en un casting en Puerto Vallarta, México, donde estaban buscando personas que hicieran acrobacias sobre aparatos de báscula o que tuvieran experiencia en el trampolín; yo tenía la segunda. Entonces probé suerte, envié mi material y ahí fue donde empezó todo el proceso. Poco a poco comencé a practicar con los aparatos de báscula y ahora me dedico de lleno a eso. 

“En Echo, somos actualmente el equipo de báscula más grande del mundo, con 12 acróbatas participando simultáneamente” 

Hay mucha diferencia entre el trampolín de cinco metros por tres metros y una tabla de 40 por 40 centímetros. Empezar a practicar esta modalidad fue difícil. Pero más complicado aún fue entrar en Cirque du Soleil, para mí fue un proceso que duro cuatro largos años.

Recibí mi primera invitación de Cirque du Soleil un año después de que comencé en el circo. Pero esa invitación no se concretó porque habían muchos procesos, muchos filtros que tenía que pasar. A lo largo de toda mi vida como artista de circo, recibí cinco llamadas del Cirque du Soleil, y cuatro de ellas no se concretaron.

La parte más difícil es cómo tomar todo de buena manera y verlo como un proceso de aprendizaje, y no rendirse. Porque en su momento sí llegué a sentir mucha frustración. ¿Por qué no me seleccionan al final? ¿Por qué me quedo a la mitad del proceso? Y aprendí que todo lleva su tiempo y había muchas cosas que me faltaban por aprender. Y hoy, agradezco todo ese tiempo que tuve de aprendizaje para poder crecer tanto mental, profesional y artísticamente, para poder dar la mejor versión de mí en todo momento.

¿Cómo te sientes de ser uno de solo tres latinos que son parte del show “Echo” de Cirque du Soleil?

La verdad, estoy muy orgulloso. Siempre he estado muy orgulloso de ser mexicano, sobre todas las cosas. Mi país tiene sus cosas, pero también tiene buena fama de tener gente que ha salido adelante por echarle ganas y esforzarse. Desde pequeño, mis papás me enseñaron que si realmente quiero algo, tengo que luchar hasta que no pueda más para conseguirlo. Y la verdad, siempre he sido un representante súper orgulloso de mi país, no solo de mi país, sino sobre todo del estado de Yucatán donde nací. Siempre he procurado ser el más yucateco, el más mexicano y el más orgulloso. Me llena de emoción saber que no muchos mexicanos han salido adelante en este mundo del circo, y me gustaría ser un parteaguas para demostrar que sí se puede. Nada más hay que echarle muchas ganas y trabajar muy duro, pero sí se puede.

Cuéntanos un poco sobre lo que sucede detrás de bastidores en Cirque du Soleil. Para los espectadores todo el show es muy organizado y todo es preciso. ¿Es una locura para ustedes backstage?

Todo el orquestamiento tiene que ser muy preciso en algunas cosas, pero todos sabemos que muchas veces no todo sale de acuerdo al plan. Ahí viene lo interesante y ahí viene la experiencia de cómo acomodar. Eso es la magia de dar tantos shows al año. Esa adrenalina de saber que algo puede salir diferente. ¿Puede cambiar, pero cómo lo resolvemos? ¿Cómo hacemos para que, aunque algo no salga como estaba planeado, nadie se dé cuenta? ¿Cómo seguimos expresando esa magia?

Puedo decir con orgullo que mi equipo de acrobacia con la báscula está conformado por algunos de los mejores acróbatas del mundo. Entonces, se siente increíble tener la oportunidad de compartir un acto, un escenario con estos profesionales. Lo que se ve afuera es el producto del esfuerzo que todos hacemos detrás. Se siente el recibimiento cuando agradecemos al final, cómo la gente disfrutó.

Te juro, podemos dar muchos shows al año, pero cada show, cada día, cada momento en el que termina el espectáculo y recibes el agradecimiento del público, es la misma adrenalina, la misma emoción cada noche. Es por eso que hacemos esto.

Hablemos ahora específicamente del espectáculo “Echo”. ¿Qué personaje interpretas y cuál es tu papel dentro de la trama?

Mi personaje se llama Títere, y es un búho. El acto final, que es el acto de báscula, representa la celebración y la conclusión del show. Es cuando se resuelve una problemática que tiene mucho desarrollo a lo largo del espectáculo y culmina en nuestro acto, en el cual se puede ver cómo se expresa el desenlace de los personajes, cómo se solucionó la problemática planteada al principio del show. Este es el último acto, es un acto acrobáticamente muy fuerte y muy emocionante. Es el tipo de acto donde te mantienes al filo de tu asiento porque son acrobacias de alto nivel, buscando mucha altura en un aparato muy difícil. En este caso, tenemos tres básculas saltando al mismo tiempo. Por eso somos actualmente el equipo de báscula más grande del mundo, con 12 acróbatas participando simultáneamente.

“Echo” busca explorar “el valioso equilibrio entre los humanos, los animales y el mundo que comparten”. ¿Cómo te preparaste para abordar este concepto en tu actuación?

Fue muy interesante, pues el concepto es buscar ese impacto que generan las acciones del ser humano con todo lo que rodea, que cada acción tiene una consecuencia, ya sea buena o mala. Entonces, mi exploración y experimentación acerca de ese personaje es tratar de mostrar cómo puedes celebrar algo que al final salió bien, después de todo un proceso en el que no sabemos qué va a pasar, no sabemos cómo vamos a resolverlo…

No es muy fácil interpretar este personaje porque el personaje está feliz, está emocionado y se está divirtiendo. Eso hace que, aunque sea un trabajo y que haya cosas arriesgadas, no lo sintamos así, y no tenemos esa presión. Realmente nos estamos divirtiendo y nos estamos entregando completamente en el escenario.

Los espectáculos del Cirque du Soleil son conocidos por destacar la música, el baile, el arte y la gimnasia. ¿Cómo describirías tu contribución a “Echo” y en qué aspectos crees que tu trabajo es completamente original?

Yo te diría dos cosas, sobre todo la limpieza en la acrobacia, de la cual estoy muy agradecido por este equipo con el que me tocó compartir y crecer al mismo tiempo. Somos varios acróbatas que venimos de un trasfondo en gimnasia de trampolín. Nuestro objetivo es trabajar la acrobacia lo más limpio posible. Entonces, el aporte que hacemos en cuanto a la limpieza de la acrobacia, procurando que se vea lo más perfecta y fácil de observar, creo que es un aporte muy importante. También está la expresión escénica que puedo aportar.

Desde un principio, al saber que íbamos a representar animales, traté de investigar. Soy una persona obsesiva cuando algo me apasiona, así que lo primero que hice fue investigar movimientos para personificar un ave, en este caso un búho, sin recurrir a lo más fácil o conocido. ¿Cómo puedo representar un ave sin recurrir a los gestos comunes como llevar las manos a la espalda y aletear? Toda esa investigación compartida entre nosotros, las propuestas que surgieron, creo que fue una parte que ayudó a que este acto se consolidara de esta manera.“Echo” del Cirque du Soleil se estará presentando bajo la gran carpa del Gulfstream Park, en Hallandale, desde el 22 de febrero hasta el 7 de abril. Para obtener más detalles, te invitamos a visitar este sitio web.

Fotos: Lucas Bott y Jean-François Savaria para Cirque de Soleil

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