Lalo Yaha: poesía y música como camino para alcanzar los sueños

Lalo Yaha, poeta y cantautor venezolano, combina magistralmente la poesía y la música para transmitir profundas experiencias personales. Su EP debut, "Cartas a Nadie", explora las etapas del duelo romántico, destacando su fusión única de géneros como balada, R&B, pop y trap.

«No soy el mejor en nada de lo que hago, pero quiero ser el mejor en seguir siendo yo mismo. En eso nadie me va a ganar».

Debo confesar que llevo un tiempo admirando a Eduardo Olarte, mejor conocido como Lalo Yaha, desde lejos. Soy fan de sus videos en Instagram, y me he aprendido hasta la letra de sus canciones. Como periodista, tengo el privilegio de poder acercarme a personas que me inspiran, con el “pretexto” de contar sus historias al mundo. En esta ocasión, la entrevista no solo fue una tarea profesional, sino también una oportunidad de saciar a la admiradora que llevo dentro.

Lalo Yaha, el poeta y cantautor venezolano que hace apenas un año y medio emergió del anonimato, encarna perfectamente lo que Facundo Cabral definía como “un cantor”: alguien que no solo canta, sino que entrega su esencia más profunda a través de su arte, llevando en sus palabras un propósito y en su voz una razón para inspirar. Con honestidad y una visión de la vida que toca las fibras más sensibles, Lalo está capturando corazones. Su obra es una fusión de poesía, música y reflexión; una propuesta única que conmueve.

Su camino por la música comenzó en la producción de videos musicales junto a su hermano mellizo, en su natal Venezuela. En ese entonces, se dieron a conocer como los hermanos Olarte. Un encuentro fortuito con el cantante venezolano Nacho marcó un antes y un después en su carrera. Tras un concierto, Nacho le dio la oportunidad de mostrar su talento como editor de videos, y eso llevó a Lalo y a su hermano a trabajar en giras internacionales. Tuvo el privilegio de colaborar con figuras como Daniel Habif y Franco de Vita, experiencias que comenzaron a dar forma al artista que llevaba dentro.

“He aprendido que los caminos no son en línea recta; el camino hacia los propósitos y los sueños está lleno de vértices y giros inesperados».

Cuando llegó a Ecuador en 2016, huyendo de la crisis económica en Venezuela, Lalo y su hermano —junto a un grupo de amigos— se encontraron cantando en autobuses para sobrevivir. La música no solo fue su sustento económico, sino también un refugio emocional. «Nunca imaginé que mi vida cambiaría de manera tan radical», comparte. «Cantar en los autobuses fue una manera de reconectar conmigo mismo y con la gente a través del arte».

No fue hasta que se atrevió a apostar por su arte que logró transformar su destino. Su transición a las redes sociales le permitió explorar una nueva forma de conectarse con su público. «Empecé en TikTok porque me daba vergüenza compartir esta nueva versión de mí en Instagram, donde ya me conocía mucha gente», confiesa. «Fue un espacio seguro para probar cosas nuevas y descubrir mi voz». Uno de sus primeros videos, donde recitaba un poema en su habitación, con una producción mínima, se volvió viral y le abrió las puertas a una audiencia masiva. «Ahí entendí que la fuerza de lo que hago está en las ideas y en lo que digo, más que en el aspecto visual».

Su historia de superación, desde cantar en autobuses en Quito hasta convertirse en un referente en redes sociales con dos millones de seguidores, es un ejemplo vivo de cómo los sueños pueden hacerse realidad con pasión y trabajo. «He aprendido que los caminos no son en línea recta», me contó Lalo en esta entrevista exclusiva. «Cuando uno tiene un propósito claro, todos los caminos te llevan a ese sueño, si sabes ver las señales alrededor».

«El universo digital está lleno de la ilusión del éxito perfecto, pero yo elijo mostrar las costuras porque ahí es donde está la verdad y la conexión.»

Para lanzar su carrera como poeta y músico tuvo que tomar la difícil decisión de separarse profesionalmente de su hermano, algo que describió como un momento muy difícil. «Ambos entendimos que necesitábamos la distancia para descubrirnos como individuos», reflexiona. «Tuvimos una carrera compartida de casi diez años, y el tiempo juntos fue una gran escuela, pero era necesario explorar caminos separados para seguir creciendo».

Hoy, a través de las plataformas digitales, Lalo busca inspirar a su público diariamente no solo con sus logros, sino también compartiendo las lecciones aprendidas en la adversidad. Para él, la transparencia es esencial en un mundo digital saturado de ilusiones. «Nadie muestra cuando está fracasando, pero el fracaso es parte del camino», reflexiona. «Cuando compartes tu proceso con honestidad, las personas no solo te apoyan, sino que ven que sus propios sueños también son posibles».

Antes de su primer concierto virtual, el cual promovió orgánicamente en las redes sociales sin gran inversión de mercadeo, mostró su vulnerabilidad al compartir un video desde el corazón hablando de sus dudas y temores, estaba preocupado de que el costo de la producción sobrepasara las ventas de entradas. «Poner el corazón sobre la mesa me ayudó a conectar con mi comunidad de una manera real. Fue un recordatorio de que todos estamos aprendiendo y que el éxito no es lineal». Ese evento, que reunió a más de 1,200 personas de manera orgánica, se convirtió en un testimonio del poder de la autenticidad y la conexión genuina.

El concierto también sirvió de marco para el lanzamiento de una colaboración con Jorge Luis Chacín, uno de los compositores más influyentes de Venezuela. «Transformar el poema Tan bonita y sin novio en una canción fue un desafío emocionante», comparte Lalo, quien destaca la sensibilidad y el talento de Chacín. La canción, que incluye un segmento donde Lalo recita poesía, refleja una fusión única entre dos mundos artísticos. «No solo convertimos el poema en una canción, sino que logramos integrar la esencia de la poesía dentro de su estructura musical. Fue algo mágico», afirma. Para Lalo, este proyecto simboliza su compromiso de rescatar y reimaginar una tradición artística que combina profundidad y melodía: «Creo que hacer esto ahora, en una época tan diferente, es una manera de conectar con audiencias que tienen nostalgia por esa sutileza y belleza en el arte».

Inspirado por figuras como Facundo Cabral y Mario Benedetti, ha encontrado en la poesía y la música una forma de expresar su verdad. «Facundo Cabral decía que hay una gran diferencia entre el cantante y el cantor: el cantante es el que puede, pero el cantor es el que debe. Esa idea me dio el empujón que necesitaba para atreverme a hacer mi música», dice. Su primer EP, Cartas a Nadie, explora las diferentes fases del duelo amoroso a través de géneros como la balada, el R&B, el pop y el trap. Además, ha integrado la poesía dentro de canciones, una práctica que recuerda la sutileza y la inteligencia de artistas de otras épocas. Para Lalo, el arte es una manera de transformar ideas y conectar con la humanidad. «Todo está hecho, pero no está hecho por ti», reflexiona. «No soy el mejor en nada de lo que hago, pero quiero ser el mejor en seguir siendo yo mismo. En eso nadie me va a ganar».

Con planes de llevar su proyecto a Estados Unidos en 2025, sueña con desarrollar un álbum musical, un podcast y un show en vivo que combine reflexiones, poesía, música y humor. «Quiero que sea una experiencia única, algo que no sea solo un concierto o una conferencia, sino todas esas cosas al mismo tiempo», asegura. «Creo que las cosas suceden cuando tienen que suceder. No tengo prisa, solo quiero seguir un camino honesto y llegar hasta donde deba llegar».

La historia de Lalo Yaha nos recuerda que el camino hacia los sueños, aunque lleno de desafíos, está impregnado de propósito y belleza. Desde estas páginas, celebramos su viaje y le auguramos un futuro brillante cargado de éxitos y nuevas inspiraciones.

Fotos: Samuel Leon @Smuel

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