
«El hogar es el lugar donde se forman los cimientos del éxito» y Leylah Annie Fernández es prueba de ello. Con el apoyo incondicional de su familia, esta joven tenista profesional, con 22 años, ha logrado establecerse como una de las figuras más destacadas del tenis femenino de la actualidad. Leylah nació en Montreal, Canadá, pero su papá —un exjugador de fútbol— es de Ecuador y su mamá es ciudadana canadiense de ascendencia filipina. Tiene dos hermanas: Jodeci, que es dentista, y Bianca, quien también juega tenis profesional y con quien ha formado pareja para partidos de dobles.
La influencia de su familia en su carrera es notoria y ha sido parte fundamental de sus logros. «Mi familia ha sido clave en mi carrera. Mi papá me llevaba a practicar y se convirtió en mi entrenador. Mi mamá se mudó a los Estados Unidos por varios años para trabajar y ayudarme económicamente con mi sueño. Mis hermanas sacrificaron muchas cosas para que yo pudiera convertirme en tenista profesional. Mis abuelos me ayudaron económicamente para que pudiera ir a un torneo y mis tíos y tías viajaban a torneos para poder pasar tiempo conmigo. Toda mi familia se ha sacrificado por mí y es parte de mi éxito».

Desde su infancia, mostró un gran interés por los deportes. Su padre, quien había sido futbolista, le sugirió incursionar en otros deportes hasta descubrir el que realmente le entusiasmara. Así, a corta edad, Leylah recibió su primera raqueta de tenis y fue amor a primera vista. «Yo quería ser futbolista y mi papá me sugirió que probara otros deportes hasta que encontrara el que me apasionara y que no escogiera el fútbol solo porque él lo había hecho. Entonces, practiqué natación y atletismo de corta y larga distancia. Un día, a los cinco años, mi papá me regaló una raqueta de tenis y comencé a jugar con una pelota y la raqueta sin conocer las reglas del juego. El día que pisé la cancha de tenis por primera vez, me enamoré del deporte inmediatamente».
Leylah tiene claros sus valores, que son legado de sus padres y que aplica en el ámbito profesional. «De mis padres he aprendido el valor del trabajo fuerte y de dar la milla extra, a luchar y a nunca abandonar mis valores y creencias. Ellos también me han enseñado la importancia del amor y de la lealtad sobre todas las cosas».

Su herencia cultural también ha jugado un rol fundamental en su carrera y en su filosofía de vida, haciéndola una persona más empática. «Mis raíces son una parte importante de quien soy, tanto fuera como dentro de la cancha. Mi herencia me ha ayudado a entender más las diferentes culturas y a ver lo que es similar. Eso me ayuda a amar y a respetar todas las culturas y a no juzgar a otras personas por su cultura. Me ha hecho una persona más confiable y me ha ayudado a entender mejor a los demás».
A Leylah le gusta ir al cine con su equipo o con su familia y le encanta ir a las salas de escape con sus hermanas. «Trato de hacer actividades fuera de la cancha de tenis para divertirme y reconectarme antes de la semana de entrenamiento o de un torneo». Además, le gusta mantener una buena relación con sus fans que la siguen en las redes sociales. «Me gusta conectarme con ellos a través de transmisiones en vivo y que conozcan más de mí y de mi fundación. También busco conectarme con ellos durante los torneos. Siempre que puedo, participo en eventos con fans e interactúo con ellos antes y después de las prácticas».

Para Leylah, además del deporte, la educación y la sensibilización social tienen gran importancia. Esta conciencia social se refleja en su fundación, Leylah Annie & Family Foundation, que busca ayudar a crear oportunidades para las generaciones venideras a través de becas de estudiantes y subvenciones deportivas. «Siento que es importante retribuir a nuestra comunidad. He tenido la suerte de poder hacer lo que amo y de haber recibido ayuda cuando la necesité. En los comienzos de mi carrera vimos, de primera mano, lo difícil que es perseguir un sueño y por eso queremos devolver el favor y tener un impacto positivo en las vidas de otros niños y niñas. La Leylah Annie & Family Foundation busca ayudar a crear oportunidades para generaciones futuras que tengan una motivación por lograr sus sueños».
Leylah combina sus responsabilidades como atleta con el tiempo que dedica a su familia y a la fundación. «Nuestra familia es muy unida, siempre estoy en contacto con ellos no importa en dónde esté. Siempre que tenemos la oportunidad, pasamos tiempo juntos, ya sea que yo estoy en casa o ellos viajan a los torneos. Mi familia maneja todos los aspectos de la fundación. Mi mamá es la directora ejecutiva, así que estamos todos involucrados en la misión de ayudar a la mayor cantidad de familias que lo necesiten».
«Toda mi familia se ha sacrificado por mí y es parte de mi éxito»

Leylah en la cancha
Leylah empieza el día haciendo un poco de yoga y meditación. Come un desayuno nutritivo y luego hace ejercicios de calentamiento durante casi una hora. La parte física incluye entrenamiento de fuerza, acondicionamiento cardiovascular, ejercicios de flexibilidad, entrenamientos específicos de tenis y preparación mental. «Practico en la cancha unas cuatro horas, en la mañana y en la tarde. Luego tomo un tiempo para estirar y recuperarme, el cual también es un buen momento para reflexionar sobre el trabajo del día, sobre qué hice bien y qué puedo mejorar en el futuro».
Leylah ocupa actualmente el número 31 del ranking mundial de la WTA. Ha sido dos veces olímpica y sus primeros grandes avances en el ranking mundial comenzaron en 2020. Después de clasificarse para el Abierto de Australia, su primer cuadro principal de Slam, derrotó a Belinda Bencic, la número cinco del mundo. Además, fue la tenista clave para que Canadá lograra el trofeo de la Copa Billie Jean King 2023 de tenis femenino. Asimismo, fue finalista del US Open 2021 en individual y en Roland Garros 2023 en dobles.


Para la tenista sus objetivos para el 2025 están definidos: «Terminar el año sana mentalmente, emocionalmente y físicamente es crucial. Es mi meta más importante. Dentro de la cancha, mi meta es ganar torneos grandes y terminar el año en el Top 8. En el tenis, espero seguir jugando en el alto nivel y ganar varios Grand Slams. Afuera de la cancha, estaré más presente en mi fundación y espero hacerla crecer para ayudar a más familias en todo el mundo».
Su mensaje para los niños y jóvenes que sueñan con ser tenistas profesionales es claro y fehaciente: «Sí es posible alcanzar nuestros sueños. No importa si se trata de tenis o fútbol o incluso si quieren convertirse en científicos. Si ponemos nuestra mente, alma y corazón en ello, podemos lograr lo que nos propongamos». Indudablemente, Leylah Fernández entró pisando fuerte en el mundo del tenis profesional. Sus triunfos están más que merecidos por su magnífico talento, su profunda dedicación y disciplina, sumado a los valores inculcados en su hogar y a su amplia conciencia social. ¡Buena suerte y a ganar campeona!
Fotos cortesía de Leylah Fernández


