
Desde su fundación en 2017, The Dirty Rabbit Group (DRG) ha marcado un antes y un después en la industria del entretenimiento en Miami. Lo que comenzó como un bar en Wynwood con una propuesta audaz y auténtica se ha convertido en un imperio de la hospitalidad, con múltiples conceptos que combinan gastronomía, mixología, arte y música en experiencias multisensoriales.
Hoy en día, DRG cuenta con una sólida colección de bares, clubes nocturnos y restaurantes de alta gama, entre los que destacan The Dirty Rabbit Miami & Colombia, MAD Club, MAD Live y One K. Además, continúan su expansión con proyectos como Sala De Despecho by La Tiendita Wynwood y Bagatelle Miami River, llevando su sello distintivo a nuevas audiencias.
A pocos meses de inaugurar The Dirty Rabbit Medellín, un hito que representa su regreso a la ciudad natal de sus fundadores, conversamos con Jonathan Taborda, Andrés Sanmartin y Luis Ginestra, los visionarios detrás de este fenómeno, para conocer de primera mano cómo han logrado diferenciarse en una industria tan competitiva y cuáles son sus planes para el futuro.

En esta entrevista exclusiva con los fundadores de The Dirty Rabbit Group, descubrimos cómo han transformado la industria, redefiniendo la experiencia nocturna con una propuesta innovadora y única
¿Cuál crees que ha sido la clave del éxito en una industria tan competitiva como la hospitalidad y el entretenimiento?
J.T. «Desde el primer momento en que pensamos en abrir un bar local en Wynwood, sabíamos que teníamos que hacer algo diferente, algo con lo que las personas realmente se conectaran. A lo largo de los años, The Dirty Rabbit no solo ha crecido, sino que ha evolucionado para ofrecer a nuestros clientes momentos inolvidables. Sin embargo, nunca nos hemos desviado de nuestro ADN, que es lo que la gente adora del Dirty Rabbit: su personalidad irreverente, sexy, sensual, divertida, llena de fiesta y siempre ofreciendo experiencias distintas».
One K tiene una propuesta gastronómica y de mixología sofisticada, ¿Cómo lograron diferenciarse dentro de la escena de Brickell?
A.S. «La clave ha sido entender los diferentes mercados en los que operamos, y One K no es la excepción. Para desarrollar el menú, contratamos al chef Aleric Constantin, quien hizo un gran trabajo con la propuesta gastronómica y su ejecución. En cuanto a los cócteles, nos enfocamos en el cliente de Brickell con recetas handcrafted elaboradas con ingredientes de alta calidad y presentaciones visualmente atractivas».
¿Cómo logran innovar y mantener frescura en sus conceptos sin perder la esencia del grupo?
L.G. «Es una industria muy dinámica, impulsada por el famoso FOMO (Fear of Missing Out), por lo que las personas siempre están buscando qué hay de nuevo. Para responder a esto, en nuestros establecimientos ofrecemos experiencias y activaciones diferentes. Por ejemplo, The Dirty Rabbit abre siete días a la semana, y cada día tenemos una fiesta distinta. En One K, tenemos un speakeasy espectacular donde realizamos eventos temáticos con propuestas únicas. Nos mantenemos en constante evolución observando lo que hacen otras cadenas de hospitality y analizando las tendencias en Europa y América Latina. Gracias a esto, después de siete años, The Dirty Rabbit sigue siendo un ícono de la vida nocturna en Miami».

El público de The Dirty Rabbit y One K es muy diverso, ¿Cómo logran crear experiencias que conecten con diferentes generaciones y culturas?
J.T. «Desde hace más de seis años hemos desarrollado y manejado múltiples marcas. Para lograr conectar con distintas audiencias, es esencial conocer muy bien cada marca, posicionarla correctamente en el mercado y contar con equipos de trabajo sólidos en operaciones y marketing que comprendan la esencia de cada concepto. Sin embargo, hay algo que no cambia: nuestra cultura corporativa. En nuestros conceptos, garantizamos un servicio impecable y experiencias de entretenimiento que los clientes nunca olvidarán».
¿Cuál ha sido el mayor reto que han enfrentado al expandir el grupo, tanto en Miami como en otros mercados?
A.S. «Uno de los mayores retos ha sido la inestabilidad económica de los últimos cuatro o cinco años. La realidad es que el COVID-19 impactó fuertemente a la industria y apenas ahora sentimos que hay estabilidad. Nosotros somos una compañía en crecimiento y, antes de expandirnos agresivamente, queremos consolidar nuestras marcas. Dicho esto, 2025 traerá proyectos muy interesantes que nos permitirán seguir evolucionando».
La hospitalidad es clave en sus proyectos, ¿Cómo seleccionan y forman al equipo para garantizar un servicio de primer nivel?
L.G. «La hospitalidad es el pilar de todo lo que hacemos. Nos definimos como una empresa de hospitality, porque sabemos que la diferencia entre un buen servicio y un servicio excelente está en los detalles. No hay un ‘secreto’ para seleccionar y formar equipos de trabajo. La clave es dedicación, directriz, supervisión y control de procesos, además de contar con sistemas de entrenamiento eficientes y una cultura organizacional clara. Para nosotros, el cliente es lo más importante y queremos que siempre disfrute experiencias inolvidables. Con esta filosofía, nuestro equipo asume su rol con las herramientas necesarias para garantizarlo».
¿Qué representa para ustedes llevar The Dirty Rabbit a su ciudad natal de Medellín?
J.T. «Para los fundadores, que somos colombianos, es un orgullo tremendo llevar The Dirty Rabbit a Medellín. Además de ser nuestra tierra natal, este proyecto es el resultado de años de esfuerzo, dedicación y de los éxitos obtenidos en Miami, donde nos hemos consolidado como un destino icónico de la ciudad. Poder compartir esta experiencia con nuestra gente en Medellín es un sentimiento muy especial y un gran paso para la expansión de The Dirty Rabbit Group».


