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Una verdadera realeza Máxima: la reina de los Países Bajos es pura distinción y simpatía

Los reyes de los Países Bajos son recibidos por los reyes de Bélgica Felipe y Matilde, en visita oficial

En contraste a la visita previa en 2006, cuando la entonces reina Beatriz viajó por avión, la pareja holandesa optó por trasladarse a bordo del tren real –conocido afectuosamente como el “caballo de hierro”– que se estrenó en 1864 y fue jubilado al concluir este periplo real.

La visita belga, que comenzó en Bruselas y concluyó dos días más tarde en Amberes, fue una reafirmación de la estrecha relación entre ambos países y de la amistad que une a sus soberanos. El evento propició el intercambio acerca de temas de interés regional y global, tales como el cambio climático, las maneras de solidificar un futuro sostenible y cómo fortalecer una sociedad segura.

foto de la reina máxima

En su arribo a Bruselas, la reina holandesa –conocida por su habilidad de mezclar alta costura con marcas populares–, descendió del caballo de hierro vistiendo un traje de chaqueta color marfil que nos remitió a la chaqueta Bar que Dior lanzó en 1947. Máxima combinó la creación del diseñador belga Edouard Vermeulen, propietario de la marca Natan, con pamela de rafia, guantes, zapatos de alto tacón y cartera en el mismo tono; como accesorios, un collar de perlas de tres vueltas, aretes y broche de perlas y diamantes.

Las creaciones de Vermeulen combinan la elegancia de la alta costura con sutileza intemporal, lo cual encaja a la perfección con la imagen que quiere proyectar alguien en una posición de alto rango. De ahí que, Máxima, al igual que Matilde de Bélgica y María Teresa de Luxemburgo, favorece la casa Natan. Esto ha sido motivo de crítica entre algunos holandeses que quisieran que ella vistiera más diseños de compatriotas.

Pero la siempre sonriente reina ha logrado cultivar una presencia serena aún en momentos difíciles. Posiblemente una de las mayores pruebas tuvo lugar veintiún años atrás cuando contrajo matrimonio con el entonces príncipe Guillermo Alejandro. No obstante que la historia de amor entre la joven plebeya argentina Máxima Zorreguieta y el heredero al trono de los Países Bajos parecía ser producto de un cuento de hadas, las intrigas políticas amenazaron con impedir que se consumara el enlace.

Jorge Zorreguieta, el padre de la futura reina, había ejercido como ministro de agricultura entre 1979 – 1981 bajo el régimen del general Jorge Rafael Videla. Holanda, con su tradición en defensa de los derechos humanos, no quería verse manchada por los posibles vínculos de Zorreguieta con los abusos de la dictadura militar de Videla, responsable de miles de desaparecidos y muertos durante la Guerra Sucia argentina que ocurrió entre 1976 – 1982.

Fotografía oficial del rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima en el Palacio Burgerzaal

No obstante que Zorreguieta insistió no tener conocimiento de los hechos y la investigación efectuada por un representante del gobierno holandés sobre posibles actos violentos no arrojó culpabilidad directa, el investigador concluyó que era imposible el haber mantenido una posición tan alta en el régimen de Videla y desconocer las violaciones de los derechos humanos infringidas por la dictadura. Por lo tanto, el gobierno holandés no permitió la participación de Zorreguieta en las nupcias de su hija.

En marzo de 2001 los padres de príncipe anunciaron el compromiso de la pareja seguido por la aprobación en julio por ambas cámaras del parlamento —hecho necesario para que el príncipe mantuviera el derecho al trono—. En febrero de 2002 tuvo lugar el enlace oficiado por el reverendo Carel ter Linden y el sacerdote argentino Rafael Braun. Máxima eligió al padre Braun, a quien conocía desde niña, para que oficiara en representación de la iglesia católica argentina. Tenerle cerca en ese momento, de alguna manera era tener una presencia paterna.

foto de la familia real

A pesar del torbellino de emociones que debió sentir, Máxima se distinguió por la ecuanimidad durante el proceso. Solo en un momento durante la ceremonia se le vio enjugar lágrimas. Pero su sonrisa le iluminó el rostro manteniendo el aire jovial del momento. Desde el principio ella se ganó el afecto de los holandeses, dirigiéndose al público en holandés básico y siempre comunicando una actitud gregaria y accesible hacia los ciudadanos.

El amor y la complicidad de la pareja fue y es evidente desde el inicio de su relación en 1999 tras conocerse en la feria de Sevilla, donde han regresado con sus hijas. La tres nacieron en el hospital Bronovo en La Haya: la actual princesa heredera Amalia (7 de diciembre de 2003) seguida por las princesas Alexia (26 de junio de 2005) y Ariana (10 de abril de 2007) —en 2011, la entonces princesa Máxima regresó al hospital Bronovo para inaugurar el ala de maternidad tras extensas renovaciones—. Los padres de la actual reina viajaron a Holanda para estar presentes en los bautizos de cada una de sus tres nietas.

Tras la abdicación al trono de la reina Beatriz, el príncipe Guillermo Alejandro la sucedió el 30 de abril de 2013, con lo cual la princesa Máxima fue elevada a reina de los Países Bajos.

Fotos oficiales: Erwin Olaf. El resto de las imágenes son cortesía del Gobierno de Holanda

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