Lili Estefan: de Sábado Gigante al Paseo de la Fama

Lili Estefan

Es mucho el camino recorrido por Lili Estefan, desde sus comienzos en Sábado Gigante, a sus 19 años, hasta su participación en El Gordo y La Flaca; programa con más de dos décadas en la pantalla chica y por el cual, junto a Raúl de Molina, fue honrada con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. “La Flaca”, como es conocida cariñosamente, cuenta con una trayectoria de más de 30 años colmada de logros profesionales y familiares, además destacan sus constantes contribuciones en pro de la comunidad latina. La presentadora, sin duda, con su carisma y espíritu alegre marcó una historia indeleble en el público hispanohablante.

Liliana del Carmen Estefan García, conocida como Lili Estefan, nació el 20 de marzo en Santiago de Cuba y emigró a Estados Unidos a los 13 años y desde entonces, su trayectoria ha sido un ejemplo de perseverancia y éxito en la industria del entretenimiento. Con una carrera impecable y llena de éxitos, para ella, lo más importante ha sido su aporte en abrirle el camino a las futuras generaciones, especialmente a la comunidad hispanohablante. Para Lili, uno de sus mayores orgullos es ver el talento que emergió de su show televisivo y que ha florecido en diversas direcciones. «Cuando miro atrás yo no veo los logros a nivel personal, los veo como comunidad y observo cosas que he logrado sin saberlo en ese momento. No me había dado cuenta de que estaba adelantada a lo que la sociedad ha intentado hacer en los últimos años. Siento una gran satisfacción de ver cómo los logros individuales se transforman en victorias comunitarias. Me siento muy complacida de cómo hemos ayudado a otros a mantenerse y a avanzar».

¿Qué significó para ti recibir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood junto a tu compañero Raúl de Molina?
«Esto significa para mí el poder representar a mi comunidad latina con mucho orgullo, significa un paso más de que cada vez Hollywood pone más atención en nosotros. Les agradezco que habrá un espacio para gente como Raúl y como yo, que al final representamos a toda una comunidad latina que sale de sus países y llega aquí, lucha, se sacrifica para poner el nombre en alto. Queremos que nos respeten siempre, que nos tengan en cuenta, que nos reconozcan y que sepan que a pesar de que no nacimos aquí, somos trabajadores y gente honesta. Le damos las gracias a este gran país que nos abre las puertas a nosotros que marcamos el camino para las generaciones que vienen atrás de nosotros».

Persistencia, disciplina y el valor de la familia

Lili Estefan perdió a su madre a los 10 años y llegó de Cuba a Estados Unidos siendo una adolescente y con un norte claro: colmar de orgullo a su familia, especialmente a sus tíos Emilio y Gloria Estefan quienes han sido un apoyo fundamental en su vida con su presencia constante y fortalecedora y que han contribuido notablemente en su desarrollo personal y profesional. «Yo trabajé tan duro toda mi vida para ser una persona que los llenara de orgullo y que no hubiera sido en vano lo que ellos pasaron por nosotros. Mis tíos son increíbles. Todos los domingos tratan de reunirnos, siempre tienen a la familia presente y se ocupan a cada momento. Por ejemplo, en mi divorcio, la familia nunca quiso meterse y mi tía – Gloria– siempre estuvo presente, no hubo una línea que yo no tuviera con los abogados donde ella no estuviera siempre a mi lado. De verdad, son los mejores tíos del mundo, han sido mi roca, ellos han sido como madre y padre en muchas ocasiones porque yo perdí a mi madre cuando era muy joven».

La persistencia, la disciplina y el esfuerzo continuo han sido clave en su éxito. «Cuando empecé en Sábado Gigante éramos tres modelos, dos de ellas habían nacido acá. Yo era la que acababa de llegar de Cuba, la que menos posibilidades tenía de lograr ciertas cosas y de las tres soy yo la que quedó con una carrera internacional, sin restarle mérito a ninguna de las dos. Persistí, persistí, persistí y persistí y mira cómo ha sido mi carrera, marqué una pauta increíble en el mercado hispano. Cuando yo comencé jamás me imaginé, jamás me pasó por la mente que yo lograría estas cosas; porque yo era como la pobrecita, la que llegó de Cuba, la que se le murió la mamá».

Como mujer latina en la industria televisiva, ha enfrentado numerosos desafíos. «Yo bailaba clásico en Cuba y cuando llegué, me decían que parecía modelo. Recuerdo que me citaron en un mall y me pusieron a practicar como caminar en la pasarela, pero como yo era bailarina clásica caminaba con los pies para afuera y en este caso tenía que cruzar los pies uno delante del otro. Así que aprendí todo esto; llegué y modelé y no me pagaron, a cambio me dieron un jacket, me acuerdo de que era como de plástico», cuenta entre risas. En sus comienzos la disciplina de Lili Estefan era tal que antes de la era tecnología e Internet, ella tenía una especie de archivo o carpeta donde ponía la foto de todos sus posibles atuendos diarios y así aprendió cada día a mejorar su look. «Yo ahora le digo a las que están comenzando que me dicen, Lili, pero esto es difícilísimo; ¿difícil? difícil era para nosotras que teníamos que ir a la tienda, comprar una revista donde ponían cuatro costas, cuatro ideas. Ustedes tienen ahora redes sociales que les da ideas de todo y donde pueden aprender de todo. Nosotras no crecimos con eso teníamos que zapatear en las tiendas para encontrar cosas para saber si estabas a la moda o no».

Esta trayectoria apenas estaba comenzando. Lili comenta que incluso cada vez que llegaba en busca de un empleo en el mercado hispano, le decían que por su físico tenía oportunidades laborales era en el mercado americano, pero cuando se trataba del mercado americano la rechazaban por no saber inglés. «Tuve una época en la que casi tiré la toalla y hasta me dije olvídalo, voy a ser dentista». Pero el destino tenía otros planes para Lili Estefan, se le presentó la oportunidad en Sábado Gigante, lo demás es historia.

Dale, Lili, dale…

La fortaleza y entereza de Lili Estefan es admirable, hace siete años se divorció luego de más de 25 años de matrimonio y fue un momento difícil a nivel personal ¿cómo lo llevaste? «En ese momento fue una cosa muy dolorosa, como que me di cuenta de que el corazón sí duele, no podía respirar, me sentía como que tenía asma, pero en algún momento tomé la decisión y me pregunté cómo me quería ver en 10 años, porque siempre he mirado hacia el futuro y siempre he sido muy fuerte: Sigue con tu visión de quién tú quieres ser y cómo tú quieres hacer tus cosas. Yo me cantaba a mí misma: dale, Lili, que tú puedes, dale que tú puedes».

Para La Flaca, Lorenzo Jr. y Lina Teresa -sus hijos- son su mayor tesoro, su apoyo y su gran motivación: «Oh my God, mis hijos son mi orgullo, ellos me dicen cómo estás logrando esto y les digo yo no sé creo que es la disciplina porque lo único que hago es trabajar desde que soy una bebé y siempre he tratado de hacer lo mejor posible en lo que hago. Gracias a Dios he tenido un balance especial, porque he estado cerca de mucha gente que son muy grandes para la audiencia, pero que para mí son gente muy normal que sufre mucho y que ha vivido una vida personal muy sacrificada y he aprendido de ellos y cuando me tocó a mí, cuando caí en el piso, me ayudó muchísimo este aprendizaje».

La presentadora quiere que cada uno de sus hijos tome su propio camino y que no estén bajo su sombra. «Yo les digo que hagan sus propias carreras, sus propios momentos. Lorenzo quiere ser abogado y acaba de entrar a la escuela de leyes de la Universidad de Miami, Lina es modelo y experta en moda y recientemente realizó una campaña para Victoria’s Secret en San Francisco. Entre sus planes le encantaría hacer un proyecto digital tipo podcasts con su hija, enfocado en siempre inspirar, especialmente a la comunidad latina. «Creo que somos generaciones tan distintas, ella maneja sus cosas tan diferente a la manera que a mí me tocó hacerlo, pero lo más bonito es que aprendo mucho de ella y me gustaría lograr algo que impacte y que deje algo positivo».

Lili Estefan tiene una carrera llena de logros a través de desafíos superados con lucha, paciencia y determinación: «Recuerdo que llegaba a los concursos de belleza, todo el mundo estaba con su mamá y yo llegaba solita. Mi abuela me cosía el vestido y me mandaba, ella me ayudaba y nosotros comprábamos las piezas y cosíamos el vestido. Y nada, fueron años de muchos sacrificios y de hacerlo de verdad con convencimiento de que lo iba a lograr». Para ella, la vida es como una bicicleta: «hay que pedalear constantemente para no caer porque si paramos de pedalear nos caemos; esto hay que aplicarlo en las mejores situaciones, pero también en las peores porque las mejores nos preparan para cuando nos toque algo que no esperábamos en la vida y que nos parte el corazón para que así podamos salir adelante y que nunca tiremos la toalla. No se abandonan los sueños porque va a llegar el momento en que vas a mirar atrás y vas a decir igual lo logré.

No hay duda de que Lili Estefan es un ícono de la televisión latina cuya carrera ha estado marcada por éxitos y retos superados. Su historia de superación es una inspiración para aquellos que recién empiezan no solo en el mundo del entretenimiento, sino en cualquier ámbito. “La Flaca” deja grabado en piedra y letras doradas en la placa número 2.082 del Paseo de la Fama de Hollywood sus esfuerzos y logros a lo largo de tantos años.

Ver el artículo original en nuestra edición digital.

Fotos: José Devillegas @chepejose 

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